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Teatro Olimpia de Huesca, sede del Festival donde se proyectó “El encamado”

“El encamado”, primer largometraje de ficción de Germán Roda, rodado en su mayor parte en Aragón, en concreto en Zaragoza y Murillo de Gállego, integró la segunda parte del espacio “Aragón en el cine”, dentro de la programación del día 10 de junio de la edición de este año del Festival Internacional de Cine de Huesca, cuyo palmarés se dio a conocer el pasado 16 de junio. Su proyección en el Teatro Olimpia oscense, a las 18 horas, competía nada menos que, por una parte, con la final de uno de los mejores torneos de tenis, el Roland Garros francés, con un duelo que se auguraba memorable entre Nadal y Djokovic; por otra parte, con el inicio del partido de la Eurocopa de fútbol entre España e Italia. Difíciles rivales considerando la afición deportiva de nuestro país. Pero para quienes asistimos a su pase el resultado fue claro: 72 minutos de victoria de buen cine.

Diferentes momentos de la presentación de “El encamado” en el Teatro Olimpia de Huesca

Y no todos los días se asiste al estreno nacional de un largometraje contando con la presencia de tan nutrido grupo de su equipo: su director y guionista, Germán Roda; su productora, Patricia Roda y gran parte de su reparto. Todos tuvieron el detalle de dedicarnos unas palabras sobre su trabajo en la película.

La trama nos cuenta la historia de Alberto (encarnado por el actor y director teatral Alberto Castrillo-Ferrer, en cuya obra de teatro se basa el guión de la película), un hombre corriente de 36 años, felizmente casado y con una hija, copropietario de una próspera agencia de publicidad, que se despierta la mañana siguiente a la Nochevieja de 2005 a una nueva realidad que va a cambiar radicalmente su vida y la de todos los suyos: sin causa física aparente, no puede levantarse de la cama. Tras el desconcierto inicial, lo que podría parecer un bloqueo temporal debe ser asumido por todos, con todas las consecuencias, personales y económicas, que implica. Un argumento, a priori, rocambolesco si no fuera porque se inspira en casos reales de personas víctimas de largos síndromes de aislamiento, caso del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, precedentes del fenómeno japonés conocido como hikikomori.

Con este punto de partida narrativo se corría el riesgo de sorprender en su inicio y de agotar la idea después, quedándose la peripecia de Alberto, recluido voluntariamente en una cama, en original anécdota ideal para un cortometraje. Pero la duración inusual de la película queda perfectamente salvada gracias, por un lado, a la incorporación progresiva de nuevos personajes que van enriqueciendo los puntos de vista con sus acciones en torno al encamado y, por otro, a la estrategia escénica del recurso al falso documental, esencial para imprimir mayor dinamismo a su relato. Así, articulándose desde el principio la vida mostrada de Alberto como representación exhibida a través de las cámaras de un documentalista profesional (el italiano Ángelo Crotti), con fotos de su infancia y juventud, videos de su vida en familia, en la empresa… la imposibilidad posterior del protagonista de salir de su cama la aceptaremos con mayor naturalidad como una construcción manipulada, integrada por grabaciones en su habitación y por testimonios de todo el universo personal que le rodea: su madre (Mª José Moreno), esposa (Blanca Carvajal), hermana (Carmen Barrantes), cuñado (Rafa Blanca), socio en la empresa (Luis Larrodera), el psicólogo (Hernán Romero), el banquero (Jorge Usón), el sociólogo (Nacho Rubio), su enfermera-fisioterapeuta (Laura Gómez-Lacueva), el trabajador social (Francisco Roda)…Todo un gran reparto cuyas sólidas interpretaciones, encabezadas por el encamado Alberto Castrillo-Ferrer, sustentan, sin duda, la verosimilitud de todo lo contado.

Tampoco debemos olvidarnos del giro argumental integrando el uso de las nuevas tecnologías, con una muy actual crítica a la doble cara de Internet y de sus populares redes sociales, o de cómo la vía de comunicación más popular puede ser una herramienta muy útil o el mejor instrumento para la despersonalización.

“El encamado” tuvo para quien esto suscribe diferentes reminiscencias cinéfilas, como la narración a través de un falso documental de otro extraño síndrome real, el del “hombre camaleón”, en “Zelig” (1983) de Woody Allen; la irracionalidad del no poder salir de un espacio de “El ángel exterminador” (1962) de Luis Buñuel; o los antihéroes, sin primigenia intención, convertidos en fenómenos mediáticos de “Juan Nadie” (1941) de Frank Capra o “La chispa de la vida” (2011) de Álex de la Iglesia. Pero no dejan de ser meros destellos de otras obras, pues el largometraje de Germán Roda, navegando con inteligencia en su desarrollo entre la comedia y el drama, sabe trascender los ecos personales y componer el retrato de un personaje singular cuyo aparente naufragio en la vida social nos tendrá en vilo hasta su reacción última, con la que será fácil simpatizar.

Para más información se puede acudir a la web oficial del largometraje o a noticias sobre su rodaje.

Y aquí su tráiler:

Esperemos que “El encamado”, precedido su estreno en España por su exitoso paso por diversos certámenes hispanoamericanos, como el primer Festival Internacional de Cine de Veracruz y la décima edición del Festival Internacional de Cine Humberto Solás de La Habana-donde obtuvo la Mención Especial del Jurado-, tenga también aquí una fructuosa vida en su carrera comercial. De momento, fue nominado en las categorías de mejor largometraje y mejor interpretación (Alberto Castrillo-Ferrer) en la primera entrega de los Premios Simón del Cine Aragonés y sabemos que podremos verlo de nuevo en pantalla grande en la programación de este año de Proyectaragón.

Mientras tanto, despedimos este personal comentario con el enlace a otra obra de su director Germán Roda: un extraordinario corto protagonizado por su pequeña hija que está arrasando en la red, del que ya se han hecho eco numerosos medios y que es finalista del X concurso Notodofilmfest 2012. Para acceder a él pincha AQUÍ.