La voluntad del ser humano ha demostrado que es capaz de superar grandes dificultades y de traspasar fronteras que parecían infranqueables. Por eso la discapacidad no tiene por qué ser un obstáculo insalvable para alcanzar los deseos y sueños más personales. Además, en la suma de nuestras diversidades está la auténtica riqueza. Alrededor de un 15% de la población mundial, unos mil millones de personas, viven con algún tipo de discapacidad. En este sentido, en 2006, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al aprobar la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, puso de relieve que su objetivo no era solo que estas personas puedan alcanzar la igualdad de oportunidades con respecto al conjunto de los ciudadanos; también, tomando en consideración la perspectiva de las capacidades diferenciadas y la diversidad funcional, incorporar a la sociedad su talento y sus valores.

El arte ha demostrado, entre sus numerosas facetas, su poder como elemento integrador. Especialmente interesante resulta en este sentido una reflexión de Ayn Rand, filósofa y escritora estadounidense de origen ruso: “El arte da al hombre la experiencia de vivir en un mundo donde las cosas son como deberían ser. Esta experiencia es de crucial importancia para él: es su salvavidas psicológico. Dado que la ambición del hombre no tiene límite, dado que su búsqueda y logro de valores es un proceso que dura toda la vida -y cuanto más elevados los valores, más dura es la lucha-, el hombre necesita un momento, una hora, cierto período de tiempo en el cual pueda experimentar el sentido de su tarea terminada, el sentido de vivir en un Universo donde sus valores hayan sido exitosamente realizados. Es como un descanso, un momento de repostar combustible mental hacia nuevos logros. El Arte le da este combustible, un momento de alegría metafísica, un momento de amor por la existencia. Como un faro, alzado sobre los oscuros cruces de caminos del mundo, diciendo Esto es posible”.

Con esta presentación iniciamos una serie de entradas sobre cine que nos ha acercado a diversos artistas que son todo un ejemplo de tenacidad en la autosuperación considerando sus límites de salida. Cine que ha trascendido su propia representación y que ha modificado la realidad de la que partía o ha permitido crear otras. Para el título general tomo parcialmente prestado el de un libro de la escritora Mª Pilar Martínez Barca: “La fuerza de los límites”, presentado el pasado 10 de junio en el marco de la Feria del Libro de Zaragoza y que inaugura la colección de diversidad funcional -discapacidad- “Joseph Merrick” (conocido como “El hombre elefante”,  cuya vida llevó David Lynch con gran éxito al cine en 1980) de la editorial “Libros del Innombrable. Mª Pilar Martínez Barca tenía clara su vocación literaria y se afanó por ella: doctora en Filología Hispánica, poeta, articulista… usando algunas de sus palabras, sabe muy bien del “esfuerzo que supone ponerles corazón a las palabras”.

En las siguientes entradas del blog nos aproximaremos a la vida en imágenes de diversos artistas de la música, el baile, la escultura, el teatro…que, al igual que esta escritora, han sabido apostar por sí mismos y luchar por sus sueños. Y a través de su arte, ese combustible mental que decía Ayn Rand, han sabido transmitirnos que con voluntad “es posible”.