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Kirk Douglas-actorForma parte del reducido grupo de famosos intérpretes de la época dorada de Hollywood ya nonagenarios: Eli Wallach (97 años), Olivia de Havilland (96 años) y su hermana Joan Fontaine (95 años), Zsa Zsa Gabor (95 años) Mickey Rooney (92 años), Maureen O’Hara (92 años), Esther Williams (91 años), Eleanor Parker (90 años)…

Issur Danielovitch Demsky, posteriormente conocido como Kirk Douglas, nació el 9 de diciembre de 1916 en Ámsterdam (Estado de Nueva York), por lo que acaba de cumplir 96 años. Hijo de emigrantes ruso-judíos, su historia ejemplifica perfectamente el logro del sueño americano.

Alternando desde niño formación y trabajo, tras iniciar su carrera como actor en Broadway y en diversas series radiofónicas, Hollywood lo descubrió gracias a la recomendación de la consagrada Lauren Bacall, de la que fue compañero de clase en la American Academy of Dramatic Arts de Nueva York. De este modo debutó en 1946, en un rol ya destacado como marido del personaje de Barbara Stanwyck, con “El extraño amor de Martha Ivers” (The Strange Love of Martha Ivers), de Lewis Milestone. Le seguiría al año siguiente un clásico indiscutible del cine negro: “Retorno al pasado” (Out of the past), de Jacques Tourneur, junto a Robert Mitchum y Jane Greer. A finales de la década de los cuarenta e inicios de la siguiente ya se le consideraba una gran estrella: “El ídolo de barro” (Champion. 1949)- su primera nominación al premio Óscar como actor principal-, “Carta a tres esposas” (A letter to three wives. 1949), “El trompetista” (Young man with a horn. 1950) y “El gran carnaval” (Ace in the hole. 1951), fueron algunos de esos primeros destacados títulos.

Kirk Douglas como Van Gogh en Lust for life

Kirk Douglas como Van Gogh en la película “Lust for life”, titulada en España “El loco del pelo rojo”

Su talento, profesionalidad y fuerza vital consiguieron pronto reconocimiento en la industria de Hollywood. El realizador Vincente Minnelli, bajo cuya dirección encarnó tres de sus mejores papeles: el duro productor de “Cautivos del mal” (The bad and the beautiful. 1952) – segunda nominación al Óscar como mejor actor-, el pintor Vincent Van Gogh en “El loco del pelo rojo” (Lust for life. 1956) – nueva nominación sin ganar el Óscar-  y un actor malogrado en “Dos semanas en otra ciudad” (Two weeks in another town. 1962), escribió en el libro “The films of Kirk Douglas”, de Tony Thomas: “Trabajar con Kirk ha sido, hasta donde me alcanza la memoria, la colaboración más gratificante y estimulante de mi vida (…). Se caracteriza por un vigor y una energía incansable, por su disposición a probarlo todo y por el desinterés absoluto que le merece su aspecto físico. Eso de ser el héroe guapo le trae sin cuidado. Su entusiasmo y su entrega al proyecto son contagiosos y se transmiten a los técnicos, a los actores y a todo aquel que participe en la película”.

Esa extraordinaria vitalidad le sigue manteniendo en activo, tras sobrevivir a un accidente aéreo en 1991 y a una apoplejía en 1996, año este en el que recibió, de las manos de Steven Spielberg, un Óscar honorífico “por sus 50 años como fuerza moral y creativa en la comunidad cinematográfica” (accede al video de la entrega desde aquí). Como últimos trabajos en cine: “Illusion” (2004), drama donde interpreta a un famoso director de Hollywood ya en sus últimos días y “Cameraman: The life and work of Jack Cardiff” (2010), documental británico sobre el realizador y director de fotografía Jack Cardiff. Entre sus últimas apariciones públicas sobresale su intervención como presentador del Óscar a la mejor actriz de reparto en la ceremonia del 28 de febrero de 2011, donde hizo gala de su gran sentido del humor (puedes verla pinchando aquí).

Productor en algunas de las películas que protagonizó, caso de “Senderos de gloria” (Paths of glory. 1957), “Un extraño en mi vida” (Strangers when we meet. 1960) y “Espartaco” (Spartacus. 1960), también se atrevió a simultanear interpretación y dirección en dos largometrajes: “Pata de palo” (Scalawag. 1973), versión libre de la novela clásica de Stevenson “La isla del tesoro”, y “Los justicieros del oeste” (Posse. 1975), western sobre la falta de moral.

El hijo del traperoDestaquemos también su faceta como escritor. En 1988 publicó su autobiografía “El hijo del trapero” (The ragman´s son), un relato de su historia personal y profesional desde sus humildes orígenes que pronto se convirtió en un gran éxito de ventas. El 12 de junio de 2012 presentó su décimo libro: “I am Spartacus! Making a film, breaking the blacklist”, su testimonio de la azarosa gestación y rodaje de una película de gran significación artística y social: “Espartaco” (1960), de la que fue protagonista y productor ejecutivo.

Recordemos que el largometraje “Espartaco” fue una superproducción de Universal Pictures que abordaba la lucha de clases y la crítica a la explotación humana desde la historia del esclavo Espartaco, que lideraba una rebelión contra la República romana. Se trababa de la adaptación a la pantalla del libro “Spartacus” (1951) de Howard Fast, que empezó a escribir en los meses que pasó en la cárcel por desacato al Congreso tras negarse a declarar ante el Comité de actividades antiamericanas durante el periodo conocido como “caza de brujas” promovido por el senador Joseph MacCarthy, que a finales de los cuarenta, en el contexto de la llamada “guerra fría”,  inició unas duras investigaciones contra todos aquellos sospechosos de ser agentes soviéticos o simpatizantes del régimen comunista, lo que llevó a los que no accedieron a colaborar a integrar “listas negras” que les excluyeron de sus trabajos habituales.

Reparto de Espartaco

El espectacular reparto de “Espartaco”. De izquierda a derecha: John Gavin (Julio César), Joanna Barnes (Claudia), Tony Curtis (Antonino), Kirk Douglas (Espartaco), Jean Simmons (Varinia), Laurence Olivier (Craso), Peter Ustinov (Batiato), Nina Foch (Helena), John Dall (Marcus Publius) y Charles Laughton (Senador Graco)

El rodaje de “Espartaco”, que duró 167 días, fue conflictivo desde el principio: poco después de su inicio se despidió a Anthony Mann de la dirección, siendo sustituido por Stanley Kubrick (que ya había dirigido a Kirk en “Senderos de gloria”); el propio Douglas contrató para escribir el guion sobre el libro de Fast a Dalton Trumbo, uno de los “Diez de Hollywood” (grupo que se negó a testificar en 1947 ante el citado Comité de actividades antiamericanas) y por ello considerado todavía persona non grata en la industria; la inversión inicial fue ampliamente superada y su presupuesto total de 12 millones de dólares provocó el temor por su suerte comercial… Finalmente, la película figuró como una de las más taquilleras del año 1961 (14 millones de dólares recaudados solo entre Estados Unidos y Canadá) y optó a seis Óscar, obteniendo cuatro: mejor actor de reparto (Peter Ustinov), mejor fotografía, mejor dirección artística y mejor vestuario. Es de destacar que la batalla final, con más de 8.000 figurantes, una de las más espectaculares del cine, se rodó en Colmenar Viejo (Madrid), usándose otras localizaciones madrileñas para escenas adicionales como Alcalá de Henares, Navacerrada y Aldea del Fresno.

I am Spartacus

El último libro escrito por Kirk Douglas, publicado en Estados Unidos el 12 de junio de 2012

En la presentación de “I am Spartacus!”, Kirk Douglas resaltó que aquel título épico sobre la libertad se filmó “en una época en la que la libertad en Estados Unidos estaba en peligro”, en alusión a la mencionada “caza de brujas”, apuntando que veía “paralelismos” con la situación política actual.

El libro, que salió a la venta en papel y formato digital, está prologado por el actor George Clooney, que ha dicho de Douglas: “Kirk es muchas cosas: una estrella de cine, actor, productor, pero, ante todo, un hombre de un extraordinario carácter, la clase de persona a la que siempre miramos en los momentos más oscuros”. Clooney abordó precisamente el tema de la “caza de brujas” en el film “Buenas noches, y buena suerte” (Good night. And good luck), que dirigió y protagonizó en 2005. Por eso es pieza clave en el libro la figura del escritor y guionista Dalton Trumbo, que gracias al empeño de Douglas volvió a ver un trabajo suyo acreditado en el cine tras su caída en desgracia en 1947 y tener que sobrevivir trabajando bajo seudónimos, lo que fue el inicio del fin de las listas negras aún vigentes.

En relación con ello y para finalizar, reproducimos dos de sus últimos escritos, aparecidos en su web oficial en inglés, donde se muestra su lado más entrañable y el más combativo, ese que revela que, incluso casi centenario, Kirk Douglas sigue conservando el espíritu rebelde de aquel líder llamado Espartaco.

Kirk Douglas, sobre la vida y Espartaco, escrito publicado en su web el pasado 20 de octubre:

“Mis padres fueron campesinos rusos analfabetos. Escaparon a bordo de un barco a América. Gracias a esto, tuve la oportunidad de ir a la universidad y entrar en el campo que yo quise. Aquí todo el mundo puede llegar a ser una estrella de cine o un millonario.

En Estados Unidos tienes la oportunidad de ser algo, alguien. Uno de nuestros presidentes más famosos, Ronald Reagan, fue un actor, y Arnold Schwarzenegger llegó a ser gobernador de California.

Cuando has tenido un derrame cerebral, hay que hablar despacio para que se te entienda. He descubierto que cuando hago eso, la gente escucha – ¡piensan que voy a decir algo importante!- Bueno, realmente tengo algo importante que decir. He estado trabajando en Hollywood durante más de 60 años y he hecho más de 85 películas.

Lo que más me enorgullece es haber roto la lista negra. He escrito mi nuevo libro, I Am Spartacus!: Making A Film, Breaking the Blacklist, sobre ese período de mi vida. Fue un momento terrible en el que se acusaba a la gente de ser comunista y se atacaba a la industria del cine. Los estudios excluyeron a las personas que figuraban en la lista negra.

Cuando hice Espartaco, contraté al mejor escritor, pero no podía usar su nombre real. Él constaba en la lista, por lo que comenzó a trabajar bajo un seudónimo. Pero cuando terminamos la película me sentí muy mal por no presentarlo por su verdadero nombre, lo que me atormentaba. La gente decía: Si utilizas su verdadero nombre, ¡nunca volverás a trabajar en esta ciudad! Pero yo era terco y lo hice de todos modos. Y rompí la lista negra. Estoy muy orgulloso de ello.

En ese momento, Espartaco fue una de las películas más caras de la historia. Su presupuesto inicial era de 4 millones de dólares, mucho dinero hace 50 años, y ascendió hasta los 12 millones. Eso es lo mismo que hacer una película ahora por 100 millones de dólares.

Era una película hermosa. Además de a mí, la historia atrajo a Laurence Olivier, Charles Laughton, Peter Ustinov, Jean Simmons y Tony Curtis. Había una escena maravillosa con Laurence y Tony en la piscina, pero había un trasfondo de homosexualidad y no permitieron que la escena se exhibiera. Pero ahora, en la nueva versión, esa escena se ha incluido.

A los 95 años, me preguntan siempre: ¿Qué lecciones has aprendido de la vida? Para mí, lo más importante es que una persona siempre debe tratar de ayudar a otra. Mi organización benéfica, la Fundación Douglas, recientemente donó 50 millones de dólares a la residencia de ancianos de la Motion Picture & Television Fund. Me sentí muy bien con ello. Ayudar a otras personas me hace feliz.

Mi mayor alegría es mi esposa, Anne. Llevamos casados 58 años, ¡y nos hemos casado dos veces! [Douglas ha tenido cuatro hijos: Michael, de 68 años; Joel, de 65; Peter, de 56; y Eric, que falleció]. La primera vez fue en Las Vegas. Yo pensaba que mi esposa, a quien conocí en París,  hablaba perfecto inglés, pero cuando el juez de paz dijo: repite después de mí: Yo, Anne, te tomo a ti, Kirk, como mi legítimo esposo (as my lawful wedded husband), no le entendió y dijo: Yo te tomo a ti, Kirk, como mi horrible esposo (as my awful wedded husband). Le dije que nos casaríamos de nuevo, y así lo hicimos, en 2004.

Sé que tengo suerte, la gente de Hollywood no siempre permanece casada. Hay un secreto en nuestro éxito. En El Profeta, Kahlil Gibran escribió: Dejad que haya espacios en vuestra unión. Pienso que mi esposa ha sido siempre ella misma y me ha permitido, también, ser yo mismo. Tenemos un ritual en el que todas las noches antes de la cena nos sentamos delante de la chimenea para charlar. La comunicación es muy importante. En ese momento del día,  somos solo dos personas que se aman”.

Nosotros somos Espartaco, escrito publicado en su web y en The Huffington Post el 12 de junio 2012:

El décimo libro de Kirk Douglas, “I Am Spartacus!: Making a film, breaking the blacklist”, se publica hoy por la editorial digital Open Road Integrated Media.

“Cuando llegas a los 95 años, después de superar tu sorpresa, empiezas a mirar atrás. He estado pensando mucho en mis padres, inmigrantes rusos que llegaron a este país en 1912 – exactamente hace cien años.

Para ellos, Estados Unidos era un sueño imposible de describir. Ellos no sabían leer ni escribir, pero vieron una vida mejor para sus hijos en un país nuevo a medio mundo de distancia de su pequeño satélite.

Contra todo  pronóstico cruzaron el Atlántico. Y al igual que hicieron millones de personas antes y después, pasaron al lado de la Estatua de la Libertad al entrar en el puerto de Nueva York. Tal vez alguien que sabía leer inglés les tradujo las hermosas palabras de Emma Lazarus, grabadas en bronce sobre el pedestal:

Traedme a las masas cansadas, pobres y hacinadas que anhelan respirar libertad, a los miserables rechazados de vuestras tierras superpobladas. Enviadme a todos ellos, a la gente sin hogar, a los sacudidos por la tempestad. Yo alzo mi antorcha junto a la puerta dorada.

¿Qué pensarían mis padres sobre los Estados Unidos si llegaran aquí hoy? Me pregunto si aún querrían venir.

Hace un siglo, Estados Unidos era un ejemplo de esperanza para el mundo. La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad no eran clichés, sino ideales. Cualquier niño podía llegar a ser presidente. Hoy en día, pocos chicos o chicas –en realidad- sueñan con eso. El sueño americano se ha convertido en la fama rápida y la fortuna fácil, no en el servicio público y el trabajo duro.

Algo sé acerca de esto. He sido actor durante la mayor parte de mi vida. Cuando empecé, yo no pensaba en otra cosa que lo que era bueno para mí. Al igual que muchas estrellas de cine, me envolví en mí mismo. Cuando me quitaba el envoltorio, me envolvía en el personaje que estaba representando.

Mi cambio se produjo de repente cuando oí estas palabras pronunciadas por el presidente Kennedy en su discurso de toma de posesión en 1961:
No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país.

Fue un momento de claridad para mí – como si alguien le hubiese dado al interruptor y las luces se encendiesen.

Yo había tenido suerte. La fama tiene tanto de suerte como de talento, quizás más. Mi suerte no hubiera llegado sin  mucho trabajo duro, pero ahora me doy cuenta de que llevaba consigo una responsabilidad. La llamada a la conciencia de John F. Kennedy me lo hizo entender.

Sus palabras también me recordaron algo que me enseñó mi madre. Durante años vivimos en una pequeña ciudad llamada Amsterdam, Nueva York. Teníamos una casa cerca de las fábricas de alfombras y de las vías de ferrocarril. Éramos muy pobres y a menudo no teníamos suficiente para comer. Aunque no nos sobraba nada, los vagabundos de los trenes llamaban a nuestra puerta por la noche pidiendo comida. Me asustaba al verlos – despeinados, sucios-. Mi madre nunca tenía miedo. De algún modo ella siempre encontraba un poco de comida extra para darles.

Entonces dijo algo que nunca olvidé: Issur, – que era mi nombre entonces – incluso un mendigo debe dar a otro mendigo que lo necesita más que él.

Yo era una estrella de cine estadounidense cuyas películas se veían en todo el mundo. Esto me dio la oportunidad de hacer algo por mi país que la mayoría de los estadounidenses no podían hacer. Así que me convertí en Embajador de Buena Voluntad del Departamento de Estado y viajé a 40 países hablando sobre América. No me veían ni como demócrata ni como republicano, simplemente como un americano. Por cierto, pagué todos mis gastos. No quiero que nadie diga que Kirk Douglas viajó al extranjero con el dinero de los contribuyentes.

Pero no hace falta ser una estrella de cine para defender la libertad humana básica. La lucha contra la opresión y la tiranía representada en Espartaco sigue existiendo en todo el mundo, desde Siria a Egipto y a Irán. Incluso los rusos se enfrentan una vez más a la amenaza de un levantamiento popular.

Creo que gran parte de la división en el mundo es consecuencia del fanatismo religioso, incluso en la época de Espartaco cuando adoraban a muchos dioses. El hombre no fue puesto en la tierra para decirle a Dios lo grande que es. Él no necesita nuestra ayuda. Al estudiar la historia, te encuentras con que millones de personas han muerto a causa de las discrepancias religiosas basadas en la falsa ortodoxia y no genuina espiritualidad.

Después de 95 años en este planeta, he llegado a la conclusión de que el espíritu humano no puede ser aplastado, no importa lo cruel que sea el opresor o lo fanática que sea la creencia. Si recordamos esa sencilla verdad – y obramos en consecuencia todos los días en pequeñas cosas y a veces en grandes – finalmente la libertad ganará.

Y entonces todos seremos Espartaco.”Kirk Douglas en Espartaco