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Citius, altius, fortius. Una Eva Futura plena de energía positiva irrumpiendo con decisión en una sala de espectadores absortos ante un Gran Hermano adoctrinador. Frente al Pensamiento Único impuesto, ella actúa destruyendo muros y tinieblas. Pasión y vida, conocimiento liberador; un tríptico que sabe combinar a la perfección Antonio Santos en sus clases y conferencias en público, en esta ocasión utilizando un microrrelato audiovisual con una heroína salvadora como extraordinario hilo conductor para presentar en Zaragoza su último libro. Entusiasmado terminó todo el público que acudió a la librería La ventana indiscreta, un referente ya de lujo en actos de este tipo en la capital aragonesa, ante la erudición, originalidad y cordialidad con la que Santos introdujo los contenidos de “Tiempos de ninguna edad. Distopía y cine” (Cátedra, 2019). Recordemos cómo se desarrolló el evento.

Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

Tras la exitosa presentación, Antonio Santos firmando ejemplares de su último libro

Como ya anunciamos, tras el gran placer de presentarle como excelente comunicador y profesor universitario, además de prolífico escritor experto en Yasujiro Ozu y en don Quijote (ante cuyo espíritu idealista nos sentíamos convocados), Antonio Santos impartió una completa charla audiovisual en torno a este libro, que en realidad conforma un todo con el anterior publicado: “Tierras de ningún lugar. Utopía y cine” (Cátedra, 2017).Antonio Santos-Libros-Utopia-Distopia-Cine

Un mismo horizonte desde caminos distintos

Como introducción nos habló de que utopías y distopías nos remiten a la misma historia pero desde vertientes contrapuestas, positiva y negativa: mis dos libros abordándolas parten de un mismo proyecto aunque puedan leerse de forma autónoma. En total son casi 1.000 páginas con casi 100 películas de diversos géneros y estilos, mucho más allá de la mera ciencia ficción, aunque se usen las imágenes de “Tomorrowland” y de “El cuento de la criada” como ilustraciones de sus portadas. Entre ambos configuran toda una historia del cine, desde sus orígenes.

Al hablar de utopía y distopía no nos referimos solo al mañana o a espacios imposibles, sino a nuestro mundo, al aquí y al ahora. La utopía ha sido motor de desarrollo del pensamiento humano desde los tiempos griegos hasta la actualidad. Imaginemos una sociedad mejor que la actual, superadas todas sus lacras, para conseguir ese modelo de ciudad acogedora o de sociedad justa, ya que el sueño de una polis hospitalaria ha acompañado al ser humano desde siempre. Por su parte, la distopía nos habla de su reverso tenebroso, de cómo esas felices utopías se descomponen y generan espacios de pesadilla, donde se impone el miedo y el dolor. Ambas nos están hablando de los límites y de los inconvenientes del mundo en el que vivimos, de cómo nuestras sociedades pueden ser mejores, que no perfectas, y de cómo podemos enfrentarnos con los graves problemas que amenazan a la humanidad en su conjunto.

En el fondo, la distopía no es más que una utopía invertida o una utopía pervertida, ya que los principios axiológicos, las bases que fundamentan el pensamiento utópico son idénticas a las del distópico. Varios ejemplos: la utopía de la República de Platón y la utopía fundadora de Tomás Moro de 1516 son muy semejantes a las distopías de las que hablan Huxley, Orwell y otros autores clásicos. Si la utopía apunta hacia la felicidad y el bien común, la distopía apunta hacia el temor, el sometimiento, el miedo, pero las bases que las sustentan, planificando la vida de sus ciudadanos, limitando sus actuaciones, normalizando pensamientos y actitudes, son comunes.

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La ventana indiscreta a tope de público muy atento ante las explicaciones de Antonio Santos

1984, Ridley Scott haciendo historia con un homenaje a la novela de Orwell

Seguidamente Santos nos reveló que nos acercaría los contenidos del libro desgranando una película completa, solo que se trataba de una película especialmente corta, de menos de un minuto: el anuncio publicitario que Ridley Scott filmó para promocionar los primeros ordenadores Apple Macintosh en 1984. A partir de su análisis exhaustivo abordó las ideas principales del libro; como él dijo, quintaesenciadas de algún modo en este anuncio. 

Puedes ver el anuncio desde este enlace.

Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto AtmosferacineFue este un anuncio brillante que se emitió solo un par de veces, estrenándose en televisión el 22 de enero de 1984. Desde entonces solo se ha proyectado en determinados festivales publicitarios. Se ha convertido en un título clásico, modelo de lenguaje publicitario, alcanzando en muchas encuestas el estatus de mejor anuncio de todos los tiempos, o al menos del siglo XX. Nos sitúa en 1984, el año que inmortalizó en su novela homónima George Orwell, por lo que va a ser un referente esencial. 

Respecto a Ridley Scott dos precisos apuntes: no es un recién llegado cuando realiza este anuncio, ya que se ha formado en la publicidad y en 1984 se encuentra en plenitud de sus capacidades, habiendo dirigido dos años atrás su título más emblemático, “Blade Runner”, y en 1979 su otra obra maestra: “Alien, el octavo pasajero” (con guiños a las dos en su anuncio).

Este anuncio es un paradigma de película intertextual, entendido este último término como concepto acuñado en la lingüística y semiótica de los años 60 del siglo pasado, particularmente a partir de autores como Julia Kristeba. La intertextualidad parte de que ningún texto (literario o audiovisual) nace inocente, sino de textos precedentes que le alimentan y con los que dialoga. Este anuncio dialogará con otras películas y también con otras historias literarias y filosóficas. La propia película proyectada dentro de su trama jugará como dispositivo metalingüístico, de modo que aquí la publicidad se piensa a sí misma; publicidad frente a propaganda. 

Aunque el referente más obvio será 1984 de Orwell, habrá muchos más. Es lo que Gérard Genette en su libro “Palimpsestos” denomina la literatura en segundo grado, o diálogo en varios frentes entre textos que guardan estrecha relación.

Este anuncio avanza los motivos por los que 1984 no será como el escrito por Orwell, que también conoció dicho año una versión cinematográfica, en formato largometraje, dirigida por Michael Radford, adaptación muy fiel y certera. Como apuntes sobre la historia literaria: el año 1984 no busca una intención profética, sino que sería una especie de ucronía, esto es, una fecha ficticia en la que Orwell toma el año en que concluye su libro, 1948, y le da la vuelta, 1984, con lo que nos está hablando de la realidad de su tiempo pero en un entorno desquiciado. No hay que olvidar que Orwell participó en la guerra civil española, conoció la Segunda Guerra Mundial y el cariz que tomaba la sociedad de la Unión Soviética (cómo su utopía derivaba hacia la carnicería estalinista). Así que se inspiró en Stalin para concebir la figura del Gran Hermano como líder de un mundo donde imperaba la política del miedo como medio de control, al igual que en los regímenes reales totalitarios.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

Para entender mejor el alcance del anuncio y poder contrastarlo, a continuación Santos nos proyectó los primeros minutos del largometraje “1984” de Radford, donde se presentan los tres grandes protagonistas del drama: Winston Smith (John Hurt) como el disidente y opositor; Julia (Suzanna Hamilton), que será su amante y quien le introduzca en la senda de la insurrección; y O’Brien (Richard Burton en su última película) como representante del Gran Hermano, docente perverso que deberá devolver al alumno equivocado, Smith, a la senda de la virtud. De este modo, 1984 se articula como historia de política ficción y también como parábola pedagógica pero alterada. Especialmente interesante es su frase de arranque: “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”. Su escena inicial dedicada a los dos minutos de odio, usando una pantalla de cine como medio detonante, será particularmente recreada en la liturgia negra del anuncio de Scott.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

Como síntesis de lo expuesto hasta ese momento, Antonio Santos se detuvo en las dos definiciones de utopía y distopía que incluye en sus libros como personal visión de conceptos tan complejos y variadamente delimitados.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

Por una parte, “Tierras de ningún lugar. Utopía y cine”, nos llevaba a espacios, en cuanto que la mayoría de utopías nos conducen a lugares ficticios (como el citado “Tomorrowland” de su portada), muchas veces aislados, no en vano utopía etimológicamente es u-topos, sin lugar, no hay lugar, un lugar inexistente. Por otra parte, en este libro la distopía nos lleva a tiempos también imaginarios, ya que la mayoría de distopías transcurren en topías, es decir, espacios geográficos que sí existen, pero cuya acción se desarrolla en un tiempo ficticio que nos lleva a transgredir ese espacio real. Ejemplos: las dos principales distopías del siglo XX, “Un mundo feliz” y “1984”, discurren en la misma ciudad, Londres; o “El cuento de la criada”, que se ambienta en Estados Unidos, si bien transformado totalmente por una catástrofe política-medioambiental en la República de Gilead.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

La dinámica de la presentación resultó especialmente atractiva al motivar a los presentes a interactuar con Santos en el análisis textual de la pieza publicitaria de Ridley Scott: ¿en qué topía o espacio discurre la acción? Su respuesta nos conectaba con varias películas analizadas en el libro (“Metrópolis”, “THK 1138”, “La fuga de Logan”, “El mundo del mañana”, la saga de “Matrix”) con tramas también en niveles subterráneos, y al relato fundacional de uno de los grandes escritores del siglo XX: Edward Norman Foster (autor, entre otros libros adaptados al cine, de “Viaje a la India”, “Una habitación con vistas”, “Maurice”), que en 1909 escribió “The machine stops”, que aborda una sociedad desterrada e inhumada. Detenernos en la presencia continua visualmente de pantallas (vivimos bajo el designio de las pantallas, como desarrolla el brillante libro de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy: “La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna”) nos condujo de lleno a los capítulos “Hombres y máquinas” y “Noticias de la sociedad biónica”: sociedades donde la máquina condiciona el desarrollo, transformada en ocasiones en más pensante y humana que el ser humano, el cual, a su vez, deriva hacia lo mecánico, progresivamente menos libre y operativo. Sociedades en las que la relación entre el ser humano y lo mecánico se estrecha tanto que llega a confundirse, de forma que lo orgánico se mezcla con lo fabril. Y en este punto Santos nos habló de la diferencia entre robots, androides y ginoides (con la suplantadora de María de “Metrópolis” como primera representante de estas últimas).

Las preguntas lanzadas por Antonio Santos sobre cómo se presentan los personajes del anuncio, semejantes a uniformados reclusos, nos remitieron al capítulo del libro “Demodistopías”: utopías negativas en las que el componente de la población tiene importancia esencial, ya por una cuestión de explosión demográfica (caso del largometraje “Soylent Green”, en España titulado “Cuando el destino nos alcance”) o por la drástica reducción por factores de corte catastrófico, que incluso llevan a la humanidad al riesgo de desaparecer (como en “Hijos de los hombres” o en “El cuento de la criada”). Meros detalles en los que nos hacía reparar, como las cabezas rapadas, nos daban la pista de su significado como metáfora de lavado de cerebro, como hemos visto en numerosos filmes, caso de dos de Stanley Kubrick: “La chaqueta metálica” (en el marco del proceso previo de convertirlos en máquinas de matar) o “La naranja mecánica”, analizada en el libro (donde el método Ludovico se articula como un tratamiento que busca anular la voluntad, aunque sea la orientada a hacer el mal).Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

El momento de la irrupción de la única mujer en el anuncio sirvió a Santos para subrayar su juego dual de contraposiciones: hombres-mujer; esclavitud-libertad; decoloración-color vivo; ignorancia-conocimiento; sombras-luces; mal-bien. Asimismo, esta figura femenina, que surge en imagen de atleta portando un martillo a modo de antorcha, como una libertadora revolucionaria (encarnando un montón de virtudes de vida y de principios deportivos frente a la masculinidad tóxica), nos recuerda a otras heroínas salvíficas (desde las clásicas guerreras -las amazonas- a la teniente Ripley de la saga “Alien” -unida a la historia de San Jorge y el dragón- o a Katniss Everdeen -la chica en llamas de “Los juegos del hambre”-). De este modo, representa el progresivo empoderamiento de las mujeres, no solo en el terreno social, también en el del relato (como demuestran las recientes entregas de “Star Wars”, “Los vengadores” y “Divergente”), consiguiendo ser el centro mismo de las nuevas historias y siendo la salvadora de los hombres, rompiendo, de este modo, prejuicios y desfasados clichés.

Otras sugerentes ideas contenidas en lo proyectado nos introdujeron en los capítulos “Utopías del milenio” y “Germania, año cero”: la unificación de pensamientos es más poderosa que cualquier ejército sobre la Tierra. La uniformización de mentes que impone el Gran Hermano -hipnotizando a su público en una liturgia perversa en la que el retablo se ha convertido en pantalla y donde la llamada a la fraternidad se ha transformado en llamada al odio- es destruida por Ridley Scott de alguna manera mediante esta especie de Eva futura. Con ella está reclamando un nuevo tipo de espectador para un nuevo tipo de cine; espectador nuevo que no debe dejarse llevar por la enajenación y el embrutecimiento, por la manipulación, sino que debería ser un espectador vivo y activo que entre incluso en colisión dialéctica, en pugna intelectual, con el espectáculo alienante que muchas veces le ofrece la película.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

Al hilo del subyacente mensaje del anuncio sobre la revolución tecnológica y mediática que conllevaría Apple Mac frente al gigante tecnológico imperante entonces, IBM (con la iniciales de su apodo “Big Blue” coincidentes con las de “Big Brother”), llegamos al capítulo “Ucronía”: el relato contrafactual de la historia, que hubiera pasado si… en el libro centrado sobre todo en qué hubiera sucedido si los nazis y los japoneses hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial.

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Antonio Santos también abordó referencias del anuncio en otros ámbitos, desde el humor de la serie de animación “La pantera rosa”, a los guiños aparecidos en sendos episodios de “Los Simpson” y “Futurama”

Un fragmento de la película biográfica sobre Steve Jobs dirigida en 2013 por Joshua Michael Stern permitió a Antonio Santos contextualizarnos perfectamente cómo debió vivirse aquella ya legendaria sesión pública de enero de 1984 en la que el magnate cofundador de Apple, a través de la proyección del anuncio analizado, presentó en persona su producto estrella, que lo convirtió en el paradigma del nuevo héroe americano, el nuevo héroe tecnológico que sustituye al anterior.

Así, hilando de forma magistral diversos momentos audiovisuales, instando al público a que interviniera, motivándolo a reflexionar sobre lo visto y despertando el sentido crítico que llevamos dentro, Santos concluyó su singular y amenísima presentación, cerrándola con una cita del último capítulo del libro, invocando la necesidad de un cambio de rumbo hacia una utopía de este siglo que nos aleje de las múltiples tendencias distópicas.Antonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto AtmosferacineAntonio Santos-Tiempos de ninguna edad, distopia y cine-Presentacion libro-Zaragoza-Foto Atmosferacine

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El autor con Nieves, Gema y Teresa, tres grandes cinéfilas compradoras del libro que se llevaron con sus respectivas dedicatorias

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Una gran satisfacción contar con Antonio Santos en Zaragoza tras haber sido alumna suya en el posgrado de Especialista en Historia y Estética de la Cinematografía de la Universidad de Valladolid. Instantánea, tomada por Cris Aznar, que inmortaliza el momento en compañía de Sergio Guiral, amigo y dueño de La ventana indiscreta

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El autor junto a su amigo David Almazán, profesor del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, antropólogo y experto en arte japonés. Precisamente Santos, tras mencionar el gran interés de la capital aragonesa por la cultura japonesa, subrayó que en su libro sobre las utopías analiza dos películas japonesas: “Los sueños de Akira Kurosawa” (Kurosawa, 1990) y “El castillo en el cielo” (Hayao Miyazaki, 1986). El libro centrado en las distopías se ocupa de otras dos: “Metrópolis” (Rintaro, 2001) y “Battle Royale” (Kinji Fukasaku, 2000, precedente de “Los juegos del hambre”)

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Terminemos esta crónica con un triple agradecimiento personal: con la mayor admiración a Antonio Santos, por su contagiosa pasión por el conocimiento y su enorme generosidad; al público asistente que llenó la tienda por la acogida entusiasta del evento y a Sergio Guiral por aceptar, de nuevo, mi propuesta para tal ocasión en su establecimiento.

Cine y libros, libros y cine, un combinado que sigue complementándose para lograr una educación que nos permita construir un mundo mejor. O como señala Antonio Santos en su penúltima cita (de las numerosas que trufan este libro), precediendo a su completo apartado de bibliografía:

“¿Qué tienes ahí? ¿No es un libro?

Creía que, ahora, toda la enseñanza especial se hacía mediante películas”

(Ray Bradbury, Fahrenheit 451)