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En la mayoría de las películas sobre cine solo aparecen directores hombres, así que esta es una réplica. Una escuela de cine donde las profesoras son mujeres. La intención de la película es, como le dijo Diáguilev a Cocteau, “sorprendernos”. Defender la igualdad en el cine es justo y es necesario. Debemos, en esta lucha, celebrar a las grandes directoras e introducirlas en el canon al que pertenecen por derecho y del que se han visto excluidas a manos de los historiadores del cine: en su mayoría, hombres. Las directoras solo son una parte de esta historia (también hay guionistas, productoras y actrices, por supuesto), pero hay mucha ignorancia y una gran ceguera respecto a las mujeres que dirigen películas. Nuestra valiente cinta planta cara a esa ceguera.

Con estas palabras presentaba en 2018 Mark Cousins su nuevo trabajo documental: “Women Make Films”, un proyecto monumental que reúne más de mil fragmentos de largometrajes dirigidos por mujeres, rodados a lo largo de trece décadas en los cinco continentes. Como resultado, un completísimo curso de análisis cinematográfico siguiendo la obra de algunas de las mejores directoras de todos los tiempos, muchas de ellas poco conocidas a nivel internacional. Porque su carácter de documento visibilizador resulta tan valioso como su fórmula de sensibilizar nuestra mirada sobre cómo se crea una película, sus elementos de puesta en escena y sus formas de representación.

Mark Cousins, la cinefilia como vertebradora de una obra divulgativa ejemplar

La trayectoria del escritor y director irlandés Mark Cousins siempre se ha visto marcada por la divulgación de su pasión cinematográfica. Ya la materializó en la serie realizada entre 1996 y 2003 para la BBC “Escena por escena” (Scene by scene), donde entrevistaba a numerosos artistas consagrados (Jeanne Moreau, Kirk Douglas, Lauren Bacall, Janet Leigh, Martin Scorsese, Woody Allen, David Lynch, entre otros muchos) analizando detalladamente escenas de sus propias películas (ver aquí el capítulo con Sean Connery). Con admirable afán didáctico y compilador la volcó en “La historia del cine: Una odisea” (The story of film: An odyssey, 2011), donde aborda visualmente la historia del cine desde sus inicios, cronológicamente pero de forma nada convencional, a través de 15 episodios integrados por cientos de fragmentos de largometrajes salpicados de entrevistas. Un total de 915 minutos que son toda una lección de séptimo arte desde la mirada revisionista de su creador (ver un clip de la serie aquí). De forma similar, dos años después dirigió “A story of children and film”, su particular retrato de cómo se ha abordado el mundo de la infancia a través de secuencias de 53 películas de 25 nacionalidades diferentes.

Sea cual sea el motivo de partida de sus documentales, ya fuere un viaje de tres días a México en “What is this film called love?” (2012) (accede a su tráiler), un viaje a Albania en “Here be dragons” (2013) (ver su tráiler aquí) o un diálogo a través de cartas audiovisuales entre él y la actriz y cineasta iraní Mania Akbari en Life may be” (2014) (este es su tráiler), prevalece un tono ensayístico-poético donde se mezclan las reflexiones sobre el cine y la vida.

Reescribir la historia del cine incluyendo nombres femeninos

La historia del cine ha sido machista por omisión. Una frase que repite Tilda Swinton como conductora del primer episodio de “Women Make Film”, tras un prólogo con tres magníficas escenas de otras tantas sobresalientes películas dirigidas por mujeres que, no obstante, han sido olvidadas por los historiadores cinematográficos: “We were young” (1961) de la búlgara Binka Zheliazkova, “You and me” (1971) de la rusa Larisa Shepitko y “On the Twelfth Day…” (1955) de la británica Wendy Toye.

Mark Cousins, consciente de este borrado de la historia del cine y en un ejercicio de completar su propia narración en “La historia del cine: Una odisea”, emprendió un trabajo de seis años de investigación para construir un nuevo relato conducido esta vez íntegramente por mujeres. Por una parte, a través de extractos de 700 películas de 183 directoras; por otra, sustituyendo su tradicional voz masculina narradora por la de las actrices Jane Fonda, Debra Winger, Adjoa Andoh, Thandie Newton, Kerry Fox, Sharmila Tagore y Tilda Swinton (que ejercerá también como productora ejecutiva y con quien ya había colaborado creando la 8½ Foundation, una organización sin ánimo de lucro con sede en Escocia dedicada a iniciar a niños y niñas en la cinefilia).

En una entrevista que concedió en la presentación del documental en el Festival de cine europeo de Sevilla en 2019, Cousins aportó reveladoras claves sobre el mismo y algunas de sus conclusiones personales. Así, a la pregunta sobre si pensaba que existe algún elemento común que atraviese a todas las cineastas, respondió que consideraba una absoluta tontería la creencia popular de que las mujeres son expertas en realizar películas sobre la infancia, la vida doméstica y las relaciones, ya que, tras décadas de ver cine dirigido por mujeres, ha constatado que estas han abordado todo tipo de temas. Sí, no obstante, comparten que en muchas de sus películas su centro es una mujer protagonista muy fuerte, y como dato anecdótico, que suele haber muchas menos escenas de accidentes de tráfico. En todo caso, considera muy importante superar los estereotipos que atrapan a las mujeres en determinadas categorías, como cuando se afirma que Kathryn Bigelow dirige cine como un hombre, negándole así su propia identidad. Sobre las voces femeninas narradoras, subrayó como varias de ellas comparten el denominador común de la androginia, esa capacidad de abrazar la parte femenina y masculina, coherente con su convencimiento de que el cine es una forma de arte andrógino, donde no debe predominar ni la testosterona ni el estrógeno. Como criterios de selección, le interesaron, respecto a las creadoras, las pioneras y las de las décadas sucesivas menos conocidas; respecto a las secuencias, prioritariamente las que tuvieran una entidad propia que permitiera comprenderlas de forma autónoma. En relación con España, Cousins, tras apuntar que ha sido un país que tradicionalmente no ha dotado a sus directoras de los medios de producción necesarios para afrontar sus obras, citó el caso emblemático de Ana Mariscal: “una matemática que usó su poder, tras convertirse en estrella de cine, para poder dirigir sus propias películas… Mañana por la mañana visitaré el cementerio de Madrid donde reposan sus restos para llevar flores a su tumba”. (escuchar la entrevista completa aquí)

Que el documental recoja cineastas de todo el mundo resulta una de sus principales fortalezas, demostrando que el talento no sabe de fronteras. Así, por ejemplo, en el capítulo primero de la serie, dedicado a la relevancia del inicio de una película (esa creación de todo un mundo ya en su arranque) se combinan nombres reconocidos como la británica Lotte Reiniger, las estadounidenses Dorothy Arzner y Kathryn Bigelow, las francesas Agnès Varda y Mia Hansen-Løve, la belga Chantal Akerman, la australiana Jane Campion, la argentina Lucrecia Martel o la iraní Samira Makhmalbaf, con otros que lo son menos, caso de la china Wang Ping, la polaca Wanda Jakubowska o la checa Věra Chytilová. En habla hispana, además de la citada Lucrecia Martel, también veremos, en episodios posteriores, extractos fílmicos de las argentinas María Luisa Bemberg, Lucía Puenzo y Paula Hernández, de la colombiana Marta Rodríguez o de la venezolana Margot Benacerraf, y tratándose específicamente de España, la elegida será Ana Mariscal, cuyo largometraje “El camino” (1965) servirá para ilustrar varios capítulos del documental.

Su estructura temática no impedirá un montaje que sabe aunar contenidos diversos con continuidad narrativa, de ahí que interese ver los episodios en el orden propuesto. Sirvan como ejemplos aquellos donde, al mostrar fragmentos de títulos ya aparecidos, la voz en off nos lo recuerda aludiendo a su trama o al capítulo precedente donde se analizó otro extracto. Se va tejiendo así una consistente urdimbre donde, a través del estudio parcial de concretas escenas, la suma de varias nos va revelando la esencia del conjunto; incluso en ocasiones en algunas autoras, cuáles son los rasgos estilísticos que las caracterizan. De la parte al todo, como un puzle que va cobrando forma.

Su articulación deliberada como road movie le confiere un dinamismo especial: desde la perspectiva formal, sirviendo los planos de carretera de ese vehículo en movimiento desde el que la narradora nos habla, como hilo conductor que enlaza las microhistorias contenidas en las secuencias seleccionadas; desde la perspectiva material, guiándonos por un completo viaje de aprendizaje y descubrimiento. Un viaje que concluirá, tras 14 horas conduciendo, donde reposa la francesa Alice Guy, pionera de la ficción cinematográfica. Con lo que la serie documental se revelará como todo un peregrinaje al lugar de Nueva Jersey donde está enterrada la considerada primera directora de la historia del cine, con una lápida muy modesta, casi invisible, como estuvo hasta hace no tanto en la historia oficial del cine.

Sobre la serie en palabras de su presentadora Tilda Swinton

La mayoría de las películas están dirigidas por hombres. La mayoría de los llamados “clásicos del cine” los han dirigido hombres. Pero a lo largo de trece décadas y a lo ancho de los cinco continentes en los que se hace cine, miles de mujeres también han dirigido películas. Algunas de las mejores.

¿Qué películas hicieron? ¿Qué técnicas emplearon? ¿Qué podemos aprender del cine A través de ellas? La historia cinematográfica ha sido machista por omisión.

Women Make Film revisita el cine desde los ojos de directoras de todo el mundo. Un nuevo viaje través del cine.

No trata sobre la vida de las cineastas. No es una historia cronológica. No es un análisis de las diferencias entre directoras y directores de cine. Tampoco es una de esas listas de mejores películas de la historia.

No. Va en líneas más claras que eso.

Es una película sobre las películas, sobre las escenas. Responde a preguntas prácticas: ¿Cómo enganchar desde el principio con una película? ¿Cómo dejar claro el tono? ¿Cómo hacerla creíble? ¿De qué manera original puede introducirse un personaje? ¿Cómo hacer que un trávelin sea mágico?

Preguntas que te planteas cuando haces películas y cuando las ves.

¿Y las escenas de sueños, coreografías, el lugar de trabajo o la política? ¿Cómo se graban los cuerpos? ¿Cómo enseñar el amor? ¿Y la tensión, el recuerdo o la muerte? Planteamos 40 preguntas como estas. En 40 capítulos. 40 montajes en carretera. 40 historias sobre la grandeza del cine.

Es una especie de escuela de cine donde solo hay profesoras. Una Academia de Venus. Incluye muchísimos ejemplos, cientos de ejemplos; un montaje de escenas de películas de todo el mundo y de muchas décadas.

Puede que tus películas favoritas no aparezcan, puede que tus directoras favoritas no salgan. La película no pretende ser exhaustiva. Es más, se ha evitado poner algunas de las más famosas. Pero hay sorpresas. Revelaciones.

Adelante, enfádate, porque muchas de estas grandes películas están infravaloradas.

Pero deléitate con el medio cinematográfico y con las mujeres sobre cuyos hombros nos alzamos.

Listado de capítulos:

  1. Aperturas.
  2. Tono.
  3. Credibilidad.
  4. Presentar a un personaje.
  5. Meet cute.
  6. Conversación.
  7. Encuadre.
  8. Trávelin.
  9. Puesta en escena.
  10. Viaje.
  11. Descubrimiento.
  12. Adultez / niñez.
  13. Economía.
  14. Montaje.
  15. Punto de vista.
  16. Primer plano.
  17. Surrealismo y sueños.
  18. Cuerpos.
  19. Sexo.
  20. Hogar.
  21. Religión.
  22. Trabajo.
  23. Política.
  24. Cambio de marcha.
  25. Comedia.
  26. Melodrama.
  27. Ciencia ficción.
  28. Horrores e infiernos.
  29. Tensión.
  30. Estasis (de estático)
  31. Omisión.
  32. Revelación.
  33. Recuerdo.
  34. Tiempo.
  35. Vida interior.
  36. El sentido de la vida.
  37. Amor.
  38. Muerte.
  39. Finales.
  40. Música y danza.

Más completa información en su web: womenmakefilm.com

Actualmente disponible completa en Filmin y a la venta en DVD.

En los últimos años se han dado avances significativos en la presencia de la mujer en las diferentes profesiones cinematográficas, basta ver el ejemplo de las nominaciones y galardones de los Premios Goya 2021. Incluso el Festival de cine de Berlín de este año se ha atrevido a un paso más allá concediendo por primera vez sus premios a la mejor interpretación sin categorías por sexo, con la motivación de avanzar en los debates sobre la igualdad, teniendo también en cuenta a las personas que no quieren que se les asigne un género. Un camino novedoso, en la utopía de que se alcance la igualdad real de oportunidades. Hasta entonces, obras como “Women Make Films: una nueva road movie a lo largo de la historia del cine”, seguirán siendo más que necesarias. Porque en los viajes, cuanto más diverso sea el paisaje y más amplios los horizontes, más enriquecedora será la experiencia.