.- Año 2023 (Tel Aviv – Jaffa): Hanan (Cherien Dabis) habla a cámara: “Quiero explicarte por qué estamos aquí, por lo que mi familia tuvo que pasar”.
Año 1948 (Jaffa): Sharif (Adam Bakri) regresa a casa para cenar con su familia mientras atraviesa una ciudad medio abandonada. Coches militares británicos aceleran por las calles y vehículos de sus vecinos, cargados con todas sus pertenencias, abandonan la ciudad, dejando la imagen de una Jaffa semidesierta.
Sharif pertenece a una familia palestina de clase media que vive del comercio y de la exportación internacional de naranjas. Su casa dispone de todas las comodidades de la época. Durante la cena enseña poemas a sus hijos, intentando mantener una vida lo más tranquila y protegida posible mientras, a su alrededor, Jaffa se desmorona.
Decide quedarse en Jaffa para proteger su casa, pero la ausencia de un ejército árabe que les defienda termina provocando que el ejército israelí lo expulse de su hogar y le encierre en un campo de trabajo. Mientras tanto, su familia se refugia en Nablus esperándolo.
Año 1978 (campo de refugiados en Cisjordania): tras sufrir la Nakba (el éxodo y expulsión de más de 700.000 palestinos durante la creación del Estado de Israel entre 1947 y 1949), la familia de Sharif es llevada a Cisjordania, a un campo de refugiados donde todavía hoy malviven cientos de miles de personas.
Sharif (Mohammad Bakri) comparte casa con su hijo Salim (Saleh Bakri), su esposa Hanan (Cherien Dabis) y sus nietos. Un día de 1978, Noor (Muhammad Abad Elrhman), hijo adolescente de Salim y Hanan, participa en una manifestación contra militares israelíes y sufre un disparo en la cabeza. A partir de aquí, la familia vivirá todos los problemas burocráticos que supone el cuidado de su hijo en un hospital fuera de los territorios ocupados. Comienza así la última etapa de este retrato intergeneracional contado a través de los ojos de esta familia que permite al espectador descubrir cómo se formaron las personalidades, las identidades de estos palestinos.