A real pain se sustenta en gran parte en el contraste de personalidades de los primos, que se evidencia ya en la primera reunión que tendrán con el guía y con el grupo. Cuando Benji entra en una habitación, ésta se ilumina, es una persona que hace reír a todos y que cae bien, pese al claro sufrimiento psicológico que revela. Por su parte, David es más torpe y antisocial, permitiendo brillar a Benji, quien, aun saliéndose de la norma, destaca como un ser más compasivo, de alma generosa. También se aprecia contraste en la puesta en escena entre exteriores, con mucha luz y aire libre, e interiores, donde domina la penumbra y modestia de las habitaciones de hotel o de los restaurantes.
Eisenberg quiso interpretar el papel de Benji, pero su productora, Emma Stone (Fruit Tree), le advirtió de la carga de simultanear la dirección y encarnar a tan intenso personaje. Cabe recordar que Stone también le produjo su primer filme, Cuando termines de salvar el mundo (When you finish saving the world, 2022), donde el conflicto se presenta entre una madre y un hijo con aspiraciones diferentes en un mundo que el otro no reconoce como propio. Así fue como, siguiendo los consejos de su hermana, Eisenberg le ofreció el papel a Kieran Culkin, al que nunca había visto actuar. Culkin trabaja de forma muy “visceral”, por lo que no planteó preguntas sobre su actuación, lo que preocupó a Eisenberg, que es un completo controlador. A la pregunta de si Benji se parece a su personaje de Roman Roy en la serie de Max Succession (2018-2023), Culkin defendió que, aunque siempre suene igual, son personajes muy diferentes: Benji es mucho más natural y Roman hablaba y hablaba para salir exitoso de todos sus problemas.
La película se filmó en Majdanek, campo de concentración situado cerca de Lublin, donde los alemanes asesinaron a alrededor de unas 80.000 personas (entre ellos unos 59.000 judíos) desde 1941 a 1944. El campo está muy bien mantenido, ya que al encontrarse tan al Este, muy cerca de la frontera con Rusia, los nazis no pudieron destruirlo mientras huían. Al director le costó ocho meses convencer a sus administradores para que le dejaran grabar en su interior, explicándoles que quería mostrarlo como un museo, enseñando lo que sus trabajadores, jóvenes académicos en su mayoría, realizan en el mismo. De este modo, se consintió la entrada de un equipo cinematográfico por primera vez en su historia. Guiados por el respeto, el rodaje fue muy sencillo, con solo dos cámaras. El resultado permite experimentar el campo con admiración y reverencia, en silencio, ya que el compositor polaco Chopin, cuya música nos acompaña, quizá en exceso durante toda la película, en esta parte de la historia se queda fuera.
A real pain empieza y termina en un aeropuerto, que es un lugar en el que uno, si quiere, nunca se sentirá solo, y es lo que más gusta a Benji, estar rodeado de gente, aunque sea en un lugar de transición.
Como el aeropuerto, esta película ha permitido volar alto a sus dos protagonistas: a Eisenberg le ha facilitado reconectar con sus raíces familiares, concediéndole Polonia la ciudadanía de manos de su presidente Andrzej Duda en una ceremonia celebrada el pasado 4 de marzo en Nueva York; a Culkin, solo dos días antes, le propició alzarse con el Oscar al mejor actor de reparto por su interpretación de Benji.