El propio director se reserva el papel del mejor amigo del protagonista, un personaje que compite con Tess por encarnar el lado menos amable del relato. Balls es un actor fracasado, siempre colocado y propenso a meter la pata. Su esposa Christine (Andra Day) se ríe de él, pero también parece necesitarlo.
También aparece un matrimonio gay, amigo de ambas parejas protagonistas; encarnado por el matrimonio real formado por Sean Hayes y Scott Icenogle, aunque su presencia en la historia apenas aporta nada. Es probable que la participación de Hayes se deba a su estrecha amistad con Will Arnett: junto a él y a Jason Bateman conduce el pódcast SmartLess, iniciado en julio de 2020 como una iniciativa íntima entre amigos (cuando la pandemia les impedía verse con normalidad) y que con el tiempo ha alcanzado gran popularidad gracias a sus entrevistas a gente famosa de manera muy informal y divertida.
El ritmo y la iluminación de la película crecen a medida que avanzan los monólogos de Alex, como las risas de su público, que refuerzan su confianza y le devuelven, incluso, la ilusión para luchar por su matrimonio. En el Cellar encuentra un lugar donde se siente cómodo y puede ser él mismo, rodeado de cómicos que lo consideran un mal humorista, pero una buena persona.
Muchos de los stand-up comics que aparecen en pantalla son humoristas profesionales, y la mánager del club se interpreta a sí misma.
Rodada en poco más de treinta días, la película destila la complicidad de Dern, Arnett y Cooper, amigos desde hace años. Bradley Cooper narra una historia profundamente cotidiana de forma sincera, en una época en la que aspiramos a tenerlo todo, pero en la que vivimos sometidos a una constante presión. No es casual que la película se cierre con Under Pressure, interpretada por Queen y David Bowie, canción que nos recuerda que, cuando todo aprieta, lo único que realmente puede sostenernos es el amor. Y quizá también la risa.