Probando, probando…: ‘Sin conexión’
.- Al igual que todo amante del jazz conoce el Blue Note de Nueva York, cualquier devoto de la comedia y el stand-up identifica de inmediato el Comedy Cellar de Greenwich Village, por cuyo escenario han pasado humoristas de la talla de Dave Chappelle, Amy Schumer, Kevin Hart, Jon Stewart, Ray Romano, Aziz Ansari, Marc Maron o el cancelado Louis C.K. Por allí también se dejan ver, para sorpresa y deleite del público, figuras como Sarah Silverman, Chris Rock o, en su día, Robin Williams.
Entre cinco y siete cómicos se turnan con actuaciones de diez a quince minutos. Hay entre tres y seis funciones semanales y, al terminar, los humoristas suelen subir al café-bar de la planta superior para intercambiar impresiones.
En Madrid, el Teatro Cofidis Alcázar acogió durante años un formato similar con El Club de la Comedia, emitido entre 1999 y 2017 y presentado por nombres tan diversos como Javier Veiga, Emilio Aragón, El Gran Wyoming, Eva Hache o Alexandra Jiménez. Sus guiones llevaron la firma de autores como Luis Piedrahita, Llum Barrera, El Langui, Borja Cobeaga, Diego San José o Arturo González-Campos, y por su escenario desfilaron algunos de los humoristas más destacados del panorama español.
En la película, cuando Alex Novac (Will Arnett) deambula por las calles del Lower Manhattan en busca de una copa y entra en The Olive Tree Café (situado justo encima del Comedy Cellar, en cuyo sótano se encuentra el club y con el que comparte menú, cocina y personal), el portero le advierte de que debe pagar 15 dólares porque es noche de open mic, es decir, una sesión de micrófono abierto en la que cualquiera puede subir al escenario a probar sus propios monólogos. Sin dinero en el bolsillo, Alex decide apuntarse a la lista de cómicos para evitar la entrada. Cuando lo llaman al escenario, tarda unos segundos en reaccionar. No tiene ningún chiste preparado. Así que decide hablar de su propia vida: “creo que me voy a divorciar”, arrancando unas primeras risas, que le llevan a una reconfortante sensación de bienestar.
Bradley Cooper, que también opera la cámara, opta por una puesta en escena íntima: sitúa el objetivo muy cerca del rostro de Arnett, como si la cámara fuese un personaje más. Primero lo sigue desde atrás mientras asciende los escalones; después se coloca frente a él para capturar cada gesto de nerviosismo y cada destello de satisfacción. Así construye, actuación tras actuación, la evolución emocional de Alex.
El guion se inspira libremente en la experiencia del comediante inglés John Bishop, a quien Arnett conoció años atrás. Bishop le contó cómo, tras una ruptura matrimonial, encontró en la comedia una forma de terapia en plena crisis de la mediana edad. Arnett, amigo de Cooper desde hace décadas, compartió la historia con él y juntos la desarrollaron con Mark Chappell. La película incluye varios guiños a Bishop; el más evidente llega cuando Alex luce una camiseta del Liverpool, el equipo de la ciudad de la que el cómico es originario. Arnett, popular por poner voz a Batman en las películas de Lego o a BoJack Horseman, es una persona extremadamente divertida y compone aquí un personaje contenido tras la timidez de su personaje. Para preparar el papel, actuó en clubes de Austin y Nueva York, a veces sin éxito, obligado a olvidar su fama y enfrentarse al público como un principiante más.
Tras 26 años de matrimonio, Tess (Laura Dern) anuncia la separación con una frase casi cotidiana, dicha mientras se lava los dientes: “lo dejamos”. La ruptura, civilizada pero dolorosa, deja a Tess en la amplia casa familiar de las afueras y a Alex en un apartamento gris y anodino en Manhattan. Tienen dos hijos de unos diez años y ambos intentan mantener la estabilidad.
La historia se narra principalmente desde la perspectiva de Alex: un buen padre, una buena persona, vulnerable, que se ha apagado sin saber exactamente cuándo; infeliz en su matrimonio, no infeliz con el matrimonio.
Tess, exjugadora profesional de voleibol de la selección estadounidense, aparece retratada como la parte más severa de la relación: siempre de mal humor, controladora, centrada en la educación de sus hijos y en la organización de la casa y actividades sociales de la familia, culpando inconscientemente a su marido por haber dejado atrás su carrera. Dern, hija de dos leyendas como Bruce Dern y Diane Ladd, conocida desde Terciopelo azul (David Lynh, 1986) y habitual del cine de Lynch, además de intérprete de sagas comerciales como la de Parque Jurásico y series como Big Little Lies o The White Lotus, ofrece aquí una interpretación comedida, casi ingenua por momentos.
El propio director se reserva el papel del mejor amigo del protagonista, un personaje que compite con Tess por encarnar el lado menos amable del relato. Balls es un actor fracasado, siempre colocado y propenso a meter la pata. Su esposa Christine (Andra Day) se ríe de él, pero también parece necesitarlo.
También aparece un matrimonio gay, amigo de ambas parejas protagonistas; encarnado por el matrimonio real formado por Sean Hayes y Scott Icenogle, aunque su presencia en la historia apenas aporta nada. Es probable que la participación de Hayes se deba a su estrecha amistad con Will Arnett: junto a él y a Jason Bateman conduce el pódcast SmartLess, iniciado en julio de 2020 como una iniciativa íntima entre amigos (cuando la pandemia les impedía verse con normalidad) y que con el tiempo ha alcanzado gran popularidad gracias a sus entrevistas a gente famosa de manera muy informal y divertida.
El ritmo y la iluminación de la película crecen a medida que avanzan los monólogos de Alex, como las risas de su público, que refuerzan su confianza y le devuelven, incluso, la ilusión para luchar por su matrimonio. En el Cellar encuentra un lugar donde se siente cómodo y puede ser él mismo, rodeado de cómicos que lo consideran un mal humorista, pero una buena persona.
Muchos de los stand-up comics que aparecen en pantalla son humoristas profesionales, y la mánager del club se interpreta a sí misma.
Rodada en poco más de treinta días, la película destila la complicidad de Dern, Arnett y Cooper, amigos desde hace años. Bradley Cooper narra una historia profundamente cotidiana de forma sincera, en una época en la que aspiramos a tenerlo todo, pero en la que vivimos sometidos a una constante presión. No es casual que la película se cierre con Under Pressure, interpretada por Queen y David Bowie, canción que nos recuerda que, cuando todo aprieta, lo único que realmente puede sostenernos es el amor. Y quizá también la risa.
Nota: Para una futura crítica o artículo queda la discusión sobre la traducción de los títulos de las películas. Algunos se mantienen en inglés, otros se modifican por completo. En este caso, el título original Is This Thing On? podría traducirse literalmente como “¿Está encendido (el micrófono)?” o “¿Funciona?”, incluso evocando el clásico “Probando, probando…”. La versión española, Sin conexión, ofrece una lectura distinta, más metafórica, que alude de manera velada pero acertada al estado del matrimonio protagonista. Un tema interesante para una digresión futura.
Ficha técnica
Estados Unidos, 2025
Título original: Is This Thing On?
Dirección: Bradley Cooper
Guion: Bradley Cooper, Will Arnett, Mark Chappell
Reparto: Will Arnett, Laura Dern, Andra Day, Ciarán Hinds, Bradley Cooper, Amy Sedaris y Sean Hayes
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Charlie Greene
Música: James Newberry
Compañías:
Searchlight Pictures, TSG Entertainment, Lea Pictures, Electric Avenue. Distribución: Searchlight Pictures
Duración: 124 minutos