Categorías: Opinión

Acompañar en el sentimiento: ‘Sirat’

Sirat empieza de mala manera para los no nacidos tras la generación X. “X” viene de jeroglífico y de incógnita no despejada en una ecuación. El primer despliegue de altavoces y amplificadores raídos en pleno desierto hará que más de uno se palpe los bolsillos para ver si se ha descargado el María Moliner en el móvil, que, por supuesto, no está permitido en el cine. Así que, a pelo, no molestándose de primeras en concitar las simpatías de los espectadores más añosos, analfabetos de lo ravero, una serie de personajes desclasados danzan con los rótulos de sus nombres, a modo de presentación, tras la primera advertencia de que “sirat”, camino recto en árabe, es un puente sobre el infierno por el que todas las personas deberán cruzar el día de la resurrección. En ese principio hipnotizante, es verdad que, si no se quiere que se nos vea el plumero a los de otras letras del alfabeto, lo mejor sería entonar un “a los hijos del tecno-pop, bienvenidos”, a lo Miguel Ríos, pero como que no sale.

De repente, algo sucede. Sin solución de continuidad un señor rechoncho y sudoroso irrumpe en las arenas. Le acompañan su hijo y su perro. Ahí se comprende su desesperación. Que con esa pinta de camionero despistado, o dueño de bar que tira cañas sin descanso en su pueblo de la Costa Brava, haya llegado hasta allí sin tener ninguna clave ni hablar el idioma de las dunas, dispara todas las alarmas. Busca a su hija desaparecida voluntariamente hace años. Alguno dirá que qué necesidad, pero el caso es que Sergi López en el papel de padre sería capaz de vender una docena de polvorones en el desierto. La determinación de Bruno Núñez en el papel de su hijo preadolescente, hace otro tanto. A partir de sus declaraciones de intenciones y la aparición del ejército marroquí desalojando por conflicto bélico, lo que empieza a flotar en el ambiente es el “lasciate ogni speranza” (abandonad toda esperanza), inscripción de la puerta del infierno en la Divina Comedia de Dante.

Con el equipo habitual, Santiago Fillol como coguionista y Mauro Herce como director de fotografía, Oliver Laxe ha vuelto a conseguir, como ya hiciera en Mimosas (2016), otra poderosa road movie del desierto, o en O que arde (2019), ambientada en sus natales bosques de eucaliptos gallegos, sumergirnos en un universo de tal potencia que hace que durante un par de horas nos olvidemos de estar sentados plácidamente en una butaca. La diferencia es que en este Sirat podríamos estar bailando al son de esa música, entre salmodia y pesadilla, cualquiera de nosotros. No se trata de un señor que quiera morir entre los suyos, como en Mimosas, o de un supuesto pirómano con su anciana madre enseñando sus resiliencias, sus virtudes o miserias, como en O que arde. Aquí se trata de un director que nos ha cogido por el cuello porque el idioma de la desesperación es el mejor acompañante del sentimiento. Y ese es el problema. Quizá a veces busquemos lo que no queremos y encontremos lo que no buscamos. O buscamos lo que creemos que queremos y no nos damos cuenta de aquello que siempre estuvo a nuestro lado.

Un final, especie de moraleja inopinada, pero que sirve para resituar el sufrimiento en un contexto social más general (que no sobra dados los tiempos que corren), nos retrotrae más que a Mad Max (George Miller, 1979) o a Centauros del desierto (John Ford, 1956), como han apuntado algunos, a Melancolía (Lars von Trier, 2011) o, mejor, a Lamerica (Gianni Amelio, 1994).

Algunos pensarán que qué necesidad hay de sufrir en una película y si esto será la provocación por ella misma. Yo no lo creo así. El cine está para algo más que comer palomitas. Sirat te estrangula y te calma a partes iguales. Laxe nos ha situado a todos en ese puente. Solo los que han sufrido se reconocerán en este torbellino tan angustioso como vivificante.

Disponible en Movistar Plus+

Ficha técnica

España y Francia, 2025

Título original: Sirât

Dirección: Olive Laxe

Guion: Oliver Laxe y Santiago Fillol

Reparto: Sergi López, Bruno Núñez, Jade Oukid, Stefania Gadda, Tonin Janvier, Richard Bellamy, Joshua Liam Herderson

Fotografía: Mauro Herce

Montaje: Cristóbal Fernández

Música: David Kangding Ray

Compañías: Movistar Plus+, El Deseo, Filmes Da Ermida, Uri Films y 4A4 Productions. Distribución: BTeam Pictures

Duración: 114 minutos

Pilar Merino

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