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La vuelta a casa, unas llaves y una maleta: ‘Una quinta portuguesa’

En España, el artículo 193 del Código Civil establece, en su apartado 1, que procede la declaración de fallecimiento «transcurridos diez años desde las últimas noticias habidas del ausente, o, a falta de éstas, desde su desaparición».

Avelina Prat dirige su segundo filme sobre un guion original que escribió basándose en una noticia que leyó en un periódico. Giraba en torno a un hombre que decidió dejarlo todo y marcharse a Venezuela. Cuando 20 años más tarde intentó volver a España, se encontró con que su hija había solicitado que le declararan legalmente fallecido. Ante aquello, Prat se preguntó: ¿qué hace que alguien quiera desaparecer?

Milena (Kasia Kapcia), al igual que el señor del periódico, abandona su hogar sin ninguna explicación. Intenta dejar una nota a su esposo, pero al final no lo hace y decide llevarse también las llaves del piso conyugal. Su marido, Fernando (Manolo Solo), ante la falta de noticias, termina presentando una denuncia, asustado sobre su posible paradero. La policía, viendo las evidencias, le indica que hay gente que no quiere ser encontrada.

Fernando es un profesor de geografía que entiende el mundo como demasiado grande, demasiado complejo y demasiado caótico y cree que solo cuando lo dibujas, se ordena. Al no poder poseer las respuestas frente a la ausencia de Milena, decide escapar él también. Se marcha de viaje a Portugal y allí conoce a Manuel (Xavi Mira) un jardinero que vive entre Extremadura y Portugal. En su desconcierto, no cuenta con referencias con las que manejarse, por lo que cuando el destino le permite convertirse en Manuel, suplantándolo como jardinero en la quinta portuguesa de Amalia (María de Medeiros), encuentra el refugio y la tranquilidad necesaria para superar su dolor, dejando atrás su pasado.

Amalia heredó de su abuela esta quinta cuando su familia dejó Angola, donde ella nació, antigua colonia portuguesa que se perdió en 1975 tras una larga guerra civil y después de siglos de colonización. En el país luso desde los 14 años, Amalia lucha también por encontrar su identidad, puesto que se considera más africana que europea.

Entre Fernando y Amalia existe un espejo que los conecta. De ambos desconocemos casi todo, si bien el misterio de lo que no se cuenta armoniza con lo que sí. Porque los días transcurren despacio en medio de una belleza contemplativa y poética junto con sus secretos, detenidos también en el tiempo.

Los planos largos, los silencios, las miradas, las escuchas de los personajes, la luz de la finca, los árboles frutales, los grandes espacios, la propia quinta como un personaje más, acompañan las magníficas y pausadas interpretaciones de Solo y de Medeiros mostrando una complicidad muy natural.

La película se estructura en tres partes bien diferenciadas. La primera es la huida, o “de cuando Fernando se convierte en Manuel”. La segunda, el regreso a España, o “de cuando Olga se convierte en Milena”, iniciada doce años después de la llegada de Fernando-Manuel a la quinta, coincidiendo con su retorno obligado a España. Allí se encontrará con Olga (Brank Katic), una mujer que ha suplantado a Milena y vive en su antiguo hogar. Durante esta parte, Prat llevará al espectador por lugares inesperados y enigmáticos, con elementos de thriller y drama romántico, sin serlo, con muchos rincones por los que dejarse transportar.

Finalmente, la tercera parte representará una vuelta a casa, o “de cuando la quinta recupera su esplendor”. Con ella, lo que empieza como una huida se transformará en el encuentro de un hogar, porque un hogar puede estar en cualquier sitio. La identidad es la suma de todo lo que va sucediendo en la vida, la gente que encuentras… y esa identidad puede cambiar en el transcurso vital, como tras un trauma. Y es entonces cuando tu hogar elegido puede recaer en una quinta portuguesa; una quinta como la de la esta historia, que bastará observar para comprender la elección, sin necesidad de más explicaciones.

Nota: una quinta es una pequeña parcela de terreno o huerta donde se cultivan frutales u hortalizas, a veces formando parte de una propiedad o vivienda.

Disponible actualmente en Filmin y Movistar Plus+

Ficha técnica

España y Portugal, 2025

Título original: Una quinta portuguesa

Dirección y guion: Avelina Prat

Reparto: Manolo Solo, María de Medeiros, Branka Katic, Rita Cabaço, Xavi Mira, Kasia Kapcia

Fotografía: Santiago Racaj

Montaje: Juliana Montañés

Música: Vincent Barrière

Compañías: Distinto Films, Jaibo Films, O Som e a Fúria y Almendros Blancos AIE. Distribución: Filmax

Duración: 114 minutos

Pilar Oncina

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