Categorías: DirectorasOpinión

Eso no se toca: ‘Secretos de un crimen’

Pilar Merino

.- Todavía en muchas civilizaciones el hecho de enviudar es una lacra, de forma que muchas mujeres transitan un auténtico calvario al perder todo derecho. Sin recursos, ni estudios, algunas de estas mujeres quedan a merced de la familia del difunto esposo, reducidas a prácticamente sirvientas en un entorno ajeno que les perdona la vida, literalmente, en el mejor de los casos.

Este es el arranque de la película, de producción británica pero ambientada en la India, que se estrena el viernes 14 de marzo en cines españoles con el título Secretos de un crimen, apartándose del original Santosh, que es un nombre propio indio aplicable indistintamente a ambos géneros. Que se llame así la protagonista no es un simbolismo vano, como tampoco lo es que ya en las primeras escenas la suegra de Santosh le reproche que lleve joyas en la nariz bajo el velo de gasa azul que debe cubrirle la cara en señal de duelo y respeto por su viudez.

La directora británica-india Sandhya Suri declaró que su intención primigenia era la de rodar un documental sobre la policía india y los problemas de violencia por los que atraviesan las mujeres en ese país. Cuando esta empresa se le reveló harto complicada, se dio de bruces con un suceso que motivó que se planteara otra aproximación desde la ficción: en 2012 saltó a los titulares el “caso Nirbhaya”, una violación en grupo a una joven en un autobús en Delhi. En una de las fotos publicadas por el periódico se veía un grupo de policías; todos hombres salvo una mujer. Pensó en cómo se sentiría esa mujer y el poder que les confería a los policías el simple hecho de destacar de entre toda la población con su uniforme beige sobre el abigarrado colorido de la turbamulta. Suri empezó a investigar sobre las mujeres policía y así llegó a conocer un curioso decreto gubernamental que faculta a las mujeres para heredar el puesto en la función pública del cónyuge, en este caso, policía.

La directora trasladó esta posibilidad legal a la protagonista de su historia. Así, tras realizar un curso de capacitación, Santosh asumirá las funciones del que había sido su marido, muerto en acto de servicio tras un atentado por parte de miembros de una casta inferior. La viuda heredará también el uniforme ensangrentado, que se afanará arrodillada en el suelo, cepillo en ristre, por limpiar, de modo que pantalones y camisa terminarán flotando inmaculados en la cuerda de la ropa. Acto seguido, Santosh irá arrostrando diversas peripecias cuyos rasgos comunes serán gestos machistas y soterrados abusos de poder. Ante ellos, la tremenda expresividad del rostro de Shahana Goswami, que encarna a Santosh, comunicará todo un abanico de matices tragicómicos, siendo capaz de arrancar alguna que otra sonrisa no exenta de cierto espanto ante los correctivos poco ortodoxos que empleará la policía. En sucesivas escenas el espectador observará la evolución de Santosh, desde aprendiz bisoña a alguien que saborea las mieles de una cierta autoridad.

El punto de inflexión de este curioso neo-noir indio vendrá marcado por su toma de contacto con otra mujer policía, Sharma (Sunita Rajwar), madura oficial de controvertida carrera y enigmáticas y ambiguas motivaciones, que, poco a poco, será consciente de la valía y potencial de la debutante. Envueltas en la resolución de un caso de violación y asesinato de una menor perteneciente a una casta inferior, el argumento del filme revelará, de una manera inteligentemente dosificada, que nada es lo que parece y que en lo tocante a las castas: “hay aspectos que todos quieren evitar tocar y otros que nadie debe tocar”.

La directora resolverá ciertas secuencias más que controvertidas echando mano de una aproximación de talante expresionista que no ahorra complacencia hacia aspectos intrínsecamente relacionados con el abuso de poder o torturas, no demasiado halagüeños, que la propia Santosh descubrirá en sí misma.

Finalmente Santosh conseguirá su simbólico piercing en la nariz, el mismo que exhibe Sharma, emblema sugerido de la fama y el estrellato del cumplido deber, algo que poder contar a su familia, invisible en toda la película. Pero esto no será, en el mundo de la realidad, a costa de nada.

Las elegantes elipsis de Sandhya Suri (unas ropas dobladas pulcramente sobre una maleta; los sutiles planos de una pareja fugazmente vistas en un andén, superpuestas con los fotogramas de las ventanas de un tren en movimiento) serán las encargadas en el tramo último de recordar que hay un poder superior por encima de los deseados y gratuitos finales felices. El óbolo que Santosh depositará en la mano de la niña que le alarga unas galletas por la ventanilla del vagón cerrará un círculo y una etapa vital.

Al ser testigo de las peripecias de Santosh es inevitable no recordar a Teresa, la protagonista del largo de  Alonso Ruizpalacios Una película de policías (México, 2021. Disponible en Netflix). En este caso Ruizpalacios opta por una semificción en la que alternarán actores y policías reales. Ambas películas pondrán de manifiesto situaciones de corruptelas además de actitudes de menosprecio y abuso relativas al rol de las mujeres policías, de forma que tanto Santosh como Teresa tendrán que hacer frente a realidades caleidoscópicas e irresolubles y deberán tomar difíciles decisiones.

En nuestro caso, tras haber compartido tantas vivencias con Santosh, pues el mayor mérito de la directora es que la comprendamos con solo seguir la mirada de la actriz, será inevitable que una secreta sonrisa se deslice por entre el humo brumoso del traqueteo del tren que abandona la estación.

Pilar Merino

Entradas recientes

Centenario Marilyn Monroe: más allá del mito. Charla audiovisual

.- Norma Jeane Mortenson, nacida un 1 de junio de 1926, soñaba con ser actriz.…

2 meses hace

Poético galimatías chino: ‘Resurrection’

.- Ya vaticinaba Steve Martin, maestro de ceremonias de los Óscar de 2003, que ver…

2 meses hace

El olor de una naranja: ‘Todo lo que fuimos’

.- Año 2023 (Tel Aviv – Jaffa): Hanan (Cherien Dabis) habla a cámara: “Quiero explicarte…

2 meses hace

Ana Juan: ilustrar el misterio, trascender lo real

.- Sumergirse en la última exposición de la ilustradora valenciana Ana Juan es como dejarte…

3 meses hace

Ana Asensio: del éxito internacional al regreso a sus raíces

- Se cumple un año de la proyección en Muel de 'La niña de la…

3 meses hace

Oliver Laxe y su ‘Sirat’ museístico: bailar para no naufragar

.- Adentrarse en HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera, la intervención artística de Oliver…

4 meses hace

Esta web usa cookies.