El punto de inflexión de este curioso neo-noir indio vendrá marcado por su toma de contacto con otra mujer policía, Sharma (Sunita Rajwar), madura oficial de controvertida carrera y enigmáticas y ambiguas motivaciones, que, poco a poco, será consciente de la valía y potencial de la debutante. Envueltas en la resolución de un caso de violación y asesinato de una menor perteneciente a una casta inferior, el argumento del filme revelará, de una manera inteligentemente dosificada, que nada es lo que parece y que en lo tocante a las castas: “hay aspectos que todos quieren evitar tocar y otros que nadie debe tocar”.
La directora resolverá ciertas secuencias más que controvertidas echando mano de una aproximación de talante expresionista que no ahorra complacencia hacia aspectos intrínsecamente relacionados con el abuso de poder o torturas, no demasiado halagüeños, que la propia Santosh descubrirá en sí misma.
Finalmente Santosh conseguirá su simbólico piercing en la nariz, el mismo que exhibe Sharma, emblema sugerido de la fama y el estrellato del cumplido deber, algo que poder contar a su familia, invisible en toda la película. Pero esto no será, en el mundo de la realidad, a costa de nada.
Las elegantes elipsis de Sandhya Suri (unas ropas dobladas pulcramente sobre una maleta; los sutiles planos de una pareja fugazmente vistas en un andén, superpuestas con los fotogramas de las ventanas de un tren en movimiento) serán las encargadas en el tramo último de recordar que hay un poder superior por encima de los deseados y gratuitos finales felices. El óbolo que Santosh depositará en la mano de la niña que le alarga unas galletas por la ventanilla del vagón cerrará un círculo y una etapa vital.
Al ser testigo de las peripecias de Santosh es inevitable no recordar a Teresa, la protagonista del largo de Alonso Ruizpalacios Una película de policías (México, 2021. Disponible en Netflix). En este caso Ruizpalacios opta por una semificción en la que alternarán actores y policías reales. Ambas películas pondrán de manifiesto situaciones de corruptelas además de actitudes de menosprecio y abuso relativas al rol de las mujeres policías, de forma que tanto Santosh como Teresa tendrán que hacer frente a realidades caleidoscópicas e irresolubles y deberán tomar difíciles decisiones.
En nuestro caso, tras haber compartido tantas vivencias con Santosh, pues el mayor mérito de la directora es que la comprendamos con solo seguir la mirada de la actriz, será inevitable que una secreta sonrisa se deslice por entre el humo brumoso del traqueteo del tren que abandona la estación.