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“Conocer una vida / no es bastante / ni conocer / todas las vidas / es necesario, / verás, / hay que desentrañar, / rascar a fondo / y como en una tela / las líneas ocultaron, / con el color, la trama / del tejido, / yo borro los colores / y busco hasta encontrar / el tejido profundo, / así también encuentro / la unidad de los hombres…”. Así escribía Pablo Neruda en “Oda al hombre sencillo”, porque sabía que no es fácil llegar al interior traspasando la apariencia.

El documental “La vida inesperada”, proyectado en la pasada edición del Festival de Cine de Huesca en el marco de la sección “Aragón en el cine” (coordinada por Vicky Calavia, directora de ProyectAragón), nos propone acercarnos al mundo de la discapacidad intelectual desde la cotidianidad de sus protagonistas, desde sus ilusiones, afanes e inquietudes; en definitiva, desde los sentimientos que nos unen.

Cartel del documental "La vida inesperada"

Producida el año pasado por ATADES (Asociación Tutelar Asistencial de Discapacitados Intelectuales), con ocasión de su 50 aniversario, y dirigida por el cineasta Gaizka Urresti, se estrenó en un pase especial en diciembre de 2012 en los zaragozanos cines Aragonia. Como afirmó la asociación en su presentación, la película habla de “vidas que un día fueron inesperadas, como las de todos los recién nacidos, porque ningún padre sabe si su hijo tendrá los ojos azules o marrones, si será dinámico o paciente, deportista o un intelectual…Qué capacidades tendrá”. Recibió el Premio Valores Humanos en la 17ª edición de la Semana del Cine y de la Imagen de Fuentes de Ebro (SCIFE) y ha sido finalista este año en los II Premios Simón del Cine Aragonés, galardones otorgados por la Asamblea de Cineastas Aragoneses (ACA), en la categoría de mejor largometraje y en la categoría especial (Entidad: Atades).

La vida inesperada-Equipo-Atades-Gaizka Urresti-Filmoteca de Zaragoza-II Premios Simón Cine Aragonés

Con dos candidaturas en los II Premios Simón del Cine Aragonés, fue proyectada el pasado mayo en la Filmoteca de Zaragoza dentro de las actividades paralelas programadas por ACA. En la foto, varios momentos de aquella presentación, con parte del equipo de la película. Hablando, arriba, el cineasta Gaizka Urresti; en el centro, Jesús Soto, presidente de Atades; abajo, Susana, una de las protagonistas.

De su presentación en el Festival de Huesca, en la sede de su Diputación Provincial, recogimos las palabras de Andrea Clavería, responsable del Departamento de Comunicación de ATADES, y de Gaizka Urresti, que fue tan amable de concedernos después una entrevista.

Presentación de La vida inesperada en la 41ª edición del Festival de Cine de Huesca. Con Gaizka Urresti, Andrea Clavería (en el centro) y Vicky Calavia

Presentación de La vida inesperada en la 41ª edición del Festival de Cine de Huesca. Con Gaizka Urresti, Andrea Clavería (en el centro) y Vicky Calavia

Previamente a la proyección, Urresti declaró: “Este es el sexto trabajo que presento en el marco de este Festival, al que debo mucho. Precisamente hace ahora veinte años en una fiesta de clausura de homenaje a Fernando Trueba conocí a la que ahora es mi mujer, así que este Festival es culpable de que yo viva en Aragón, por lo que es un orgullo estar aquí. A pesar de los tiempos de dificultad que todos atravesamos el Festival de Cine de Huesca es un patrimonio de Aragón que no puede perderse. Con 41 ediciones y el prestigio internacional adquirido, creo que debe defenderse como el mudéjar o como el románico.

La vida inesperada es una película que cuenta seis historias de personas que están en el entorno de ATADES. Al cumplir en 2012 sus 50 años de trabajo en Zaragoza por la discapacidad intelectual me ofrecieron la posibilidad de dirigir una película que mostrara lo que es ATADES.  Y rodé una cartografía del mundo de la discapacidad intelectual en España en el año 2012. Y ha sido una suerte contar con un productor como esta asociación, que me dio total libertad para plasmar las historias”.

Andrea Clavería añadió: “Las personas que convivimos con el mundo de la discapacidad intelectual detectamos más los matices al ver la película, pero es muy bueno que la vean también personas que no están en contacto con este mundo precisamente para acercarse a él. Ha sabido conjugar la risa y el llanto, y ello desde el protagonismo de los chicos de ATADES, que cuentan su vida en primera persona.

Nuestro agradecimiento a TUZSA, a los Hospitales Miguel Servet y Clínico y a los espacios que nos permitieron rodar. Por lo demás, la acción transcurre en distintos Centros de ATADES, como el Centro Asistencial Sonsoles, el mayor de todos los de la asociación, donde residen 250 personas, atendidas por otros tantos profesionales; el Centro Santo Ángel, donde vemos a Rafael, que funciona como residencia y cuenta con diversos talleres ocupacionales; el Centro Especial de Empleo Oliver, donde trabajan Alfredo, Susana y Rubén, o el Colegio de Educación Especial San Martín de Porres, donde asiste Yeneba. Hay que tener en cuenta que ATADES cuenta con casi 1.300 usuarios de todas las edades a partir de tres años.”

Y esta fue la entrevista a su director Gaizka Urresti:

-Gaizka Urresti-41 edición Festival Cine Huesca-Diputación Provincial Huesca-La vida inesperada

El cineasta Gaizka Urresti en la sede de la Diputación Provincial de Huesca, donde se proyectó su documental “La vida inesperada”

A.C: Háblanos algo más de tu vinculación con el Festival de Huesca.

G.U: En 1993 vine acreditado por la revista “Solaris”, que se publicaba cuando yo estaba en la Universidad, y me encontré con un Festival que era de los más importantes de España en el mundo del cortometraje. Como antes he comentado, conocí aquí a la que ahora es mi mujer, y rodando, rodando, ya han pasado 20 años en los que he asistido a muchas de sus ediciones, ya como periodista, ya como invitado o presentando alguna película a concurso o en pase especial, como hoy. Por eso es un Festival que es fundamental para mí, tanto en mi vida en Aragón como en mi faceta de cineasta.

A.C: Entre tus últimos trabajos, “Un dios que ya no ampara” (2010), basado en un relato del escritor y periodista Miguel Mena, que entre otros reconocimientos llegó a ser nominado al premio Goya al mejor corto documental y que abordaba la historia de los niños con síndrome de Angelman, y el corto de ficción “Abstenerse agencias” (2011), también con un largo historial de premios, sobre la soledad de algunos ancianos (ambos seleccionados en pasadas ediciones de este Festival). Junto a “La vida inesperada” son tres obras que tienen en común su gran carga de humanidad. ¿Ha sido una coincidencia o estás especialmente interesado en historias intensas en sentimientos y en valores humanos?

G.U: Efectivamente es premeditado en la forma en que las historias no te llegan a ti, tú las buscas. Lo que pasa es que es algo inconsciente. A mí me gusta el cine de género, las comedias… pero cuando voy a contar historias me gusta emocionar. Entonces lo primero que busco es que la  historia me emocione a mí y luego intentar transmitir esa emoción al espectador. De este modo, historias como la de Miguel Mena y otros padres con hijos con discapacidad severa narradas en “Un dios que ya no ampara”, o historias sobre la soledad o sobre la familia, en otros cortos míos anteriores, al final siempre, analizadas a posteriori, tienen en común el tema de los sentimientos o el de la importancia de la familia. Así, sin ser algo premeditado en principio, sí que luego pueden reconocerse unas constantes, pues me siento muy a gusto con ese tipo de historias.

A.C: ¿Cómo se desarrolló el rodaje de “La vida inesperada”? ¿Qué parte estaba ya escrita en el guion y qué parte se fue conformando en el día a día, ya que los protagonistas hacen de ellos mismos? ¿Tenías ya seleccionadas las historias de las personas que iban a intervenir?

G.U: En documentales como este no puedes tener un guion escrito al cien por cien e intentar luego reproducirlo. El rodaje lo planteas como un viaje. Aquí queríamos que fueran varias historias diversas entre sí, en género, en edad y en grado de discapacidad. Y luego buscamos que los protagonistas tuvieran una empatía especial con el espectador, que te los quisieras llevar a casa. ATADES, además de ser fundamental para la financiación de la película, lo ha sido para trabajar desde dentro de la organización. Así, hablamos de quiénes podían aparecer en el documental dentro de ciertos perfiles como, por ejemplo, niños entre 5 y 15 años, matrimonios…. Yo sabía poco de ellos, solo lo que el personal de ATADES me había transmitido. Estaba el caso de la niña Yeneba, que tiene una discapacidad severa pero interactúa mucho con la mirada, con unos padres de Gambia, lo que me permitía reflejar también el lado de la inmigración. Se trababa de seguirla en su casa, en el colegio, en la rehabilitación del hospital, donde luego surgió operarla. Y hay que trabajar con la complicidad de su familia, ver hasta qué punto te quieren contar su vida.

De este modo, había sobre el guion unas historias y un perfil, pero a partir de ahí debía aprovechar lo que iba surgiendo. Un día, hablando con Alfredo y Susana, el matrimonio, me contaron que iban a ir, como voluntarios de FEAPS, al estadio de fútbol del Real Zaragoza, ya que son muy forofos del equipo. Yo vi allí una escena muy bonita: cómo aquellos chicos sufrían y se alegraban con el Real Zaragoza como muchos otros zaragozanos. Yo buscaba ese grado de identificación de un espectador con las historias de los personajes, que se viera identificado en sus anhelos, ilusiones y miedos,  a pesar de que ellos tienen una capacidad diferente a la nuestra.

A.C: Resulta muy emotivo el inicio del documental con el tema musical “Solo pienso en ti” de Víctor Manuel. ¿Cómo surgió la idea de incluirlo?

G.U: Fue una idea de mi mujer Elisa durante el verano pasado, ya comenzado el rodaje. “Solo pienso en ti” para cierta generación supone un himno sobre la discapacidad. En los 80, cuando España se estaba abriendo a muchas cosas, la historia que Víctor Manuel cuenta en su canción creo que nos acercó a un mundo sobre el que había muchos prejuicios.  Íbamos escuchando en el coche el disco recopilatorio “Vivir para cantarlo” y cuando sonó esta canción fue muy emocionante, y Elisa pensó que sería muy adecuada para la película. Teníamos amistad con el batería de Víctor y Ana y a través de él gestionamos conseguir la canción, que fue cedida desinteresadamente para este proyecto. Así que fue un privilegio poder colaborar con Víctor Manuel, cuya canción marca un poco el tono emocional de la película.

A.C: ¿Cómo fue trabajar con intérpretes no profesionales?

G.U: Siempre es complicado, pues hay que vencer el parapeto de una cámara que está grabando. Pero los chicos de “La vida inesperada” (y hablo de chicos al margen de su diversa edad) fueron muy naturales, a diferencia de los que tenemos nuestras capacidades supuestamente intactas, que solemos tener bastante vergüenza. Me encontré con mucho personal que trabajaba en los centros donde rodamos que me decía: “a mí no me grabes, que salgo mal”. Sin embargo, a los chicos protagonistas no les importaba que estuvieras ahí grabándoles en su día a día. Hay que decir que sobre todo en un documental es muy importante ir ganándote la confianza. Por eso a veces grababas escenas sabiendo que lo importante no era tanto su resultado en el metraje final de la película como el vínculo que te creaban con esa persona. Como cada uno se mostraba como era, sin máscaras ni pudor, la verdad es que todo fue sencillo. Hubo algunas repeticiones pero también muchos momentos únicos e irrepetibles, como cuando Alfredo le canta a su esposa Susana la canción de Sergio Dalma o  la conversación de Rafael en el bar; son escenas que hay que capturar en ese instante, que yo no hubiera podido escribir en un guion. Se trataba de captar la vida tal cual es.

A.C: Háblanos de Agustín, el único protagonista del documental sin discapacidad, director del Centro Ciudad Residencial Sonsoles de Atades, que tiene un hijo, Carlos, con síndrome de Down y autismo. Muestras cómo afecta su trabajo a su vida diaria fuera de él. ¿Esto surgió o estaba ya previsto en el guion previo?

G.U: Me enteré hablando con sus compañeros. Agustín es un hombre muy entregado a su trabajo. Cuando fui a su casa tuve que vencer el recelo de su esposa, que al principio no quería salir. Yo quería contar con su testimonio y al final aceptó colaborar toda la familia. Me contaron que efectivamente es muy doloroso el hecho de que esté continuamente llevando a casa los dramas que tiene en el trabajo (algo que sucede en muchas familias que trabajan en el ámbito de la discapacidad). En el Centro Sonsoles, Agustín trabaja, además, con las personas con discapacidad más severa y con personas ancianas, la parte más dura de ATADES.

Aunque no todos los trabajadores de ATADES tienen esa relación con el mundo de la discapacidad fuera de su faceta laboral, nos interesaba un protagonista que reivindicara la figura de los profesionales.

A.C: Para quien aún no haya tenido ocasión de verla ¿cómo se va a seguir difundiendo “La vida inesperada”?

G.U: Se va a seguir mandando a Festivales. Del largometraje documental con las seis historias he realizado también una versión en corto, de 19 minutos, con las historias de la niña Yeneba y el anciano Miguel, y la idea es enviarlo en paralelo a otros Festivales. Y para llegar a un público más amplio, está pensado que salga un DVD a la venta en septiembre. Incluirá una guía didáctica educativa pensada para los colegios, de modo que puedan verse las distintas historias de forma independiente y puedan trabajarse de manera autónoma en función de las necesidades de cada centro. Se trata, en este sentido, de un proyecto multimedia, para que pueda verse la película entera o fragmentada. Por otra parte, el 3 de diciembre es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y hemos hablado con Aragón Televisión para que la emita.

Para terminar, como nota de actualidad mientras se ultima esta entrada, destacar la noticia de que el cortometraje sobre Yeneba y Miguel extraído del documental completo, ha sido seleccionado entre los 20 mejores cortos de los 360 presentados en la categoría internacional de cortos del Festival de Cine “Inventa un Film” de Lenola (Italia). ¡Enhorabuena!

“La vida inesperada”, a través del equilibrio conseguido entre la emoción y el humor, y desde la espontaneidad de sus protagonistas, es cine que entretiene y que conmueve, y cine necesario, pues a través de las experiencias de sus protagonistas: Yeneba, Miguel, Rafael, Rubén, Susana y Alfredo, Agustín y Carlos, nos enriquecemos o reconocemos. Porque como decían otros versos de Neruda en la citada “Oda al hombre sencillo” del inicio:

“Ves tú qué simple soy, / qué simple eres, / no se trata / de nada complicado. / Yo trabajo contigo, / tú vives, vas y vienes / de un lado a otro, / es muy sencillo, / eres la vida, / eres tan transparente / como el agua, / y así soy yo, / mi obligación es ésa: / ser transparente, / cada día / me educo, / cada día me peino / pensando como piensas, / y ando / como tú andas, / como, como tú comes, / tengo en mis brazos / a mi amor / como a tu novia tú, / y entonces / cuando esto / está probado, / cuando somos iguales, / escribo, / escribo con tu vida y con la mía, / con tu amor y los míos, / con todos tus dolores / y entonces / ya somos diferentes”.