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Reci_Reci_Reci_Poster_Michaela Pavlátová

Habla para que te conozca (Sócrates)

¿Quién no ha sufrido algún espinoso malentendido por ser interpretado equivocadamente o ha disfrutado de un encuentro perfecto por sentirse en sintonía con su interlocutor?

En la comunicación cabe un universo de reacciones humanas. Un muestrario de las cuales se recogen en el cortometraje “Palabras, palabras, palabras” (Reci, reci, reci / Words, words, words, 1991), donde la cineasta checa Michaela Pavlátová (Praga, 1961) ilustra con sumo humor las consecuencias de nuestro hablar usando la animación y sin necesidad, paradójicamente, de palabras.
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La historia se desenvuelve en una cafetería, donde asistimos a las conversaciones de un variopinto grupo de clientes. Actitudes como el respeto, la indiferencia, la curiosidad, la provocación… se suceden expresadas con el lenguaje universal de las imágenes metafóricas. Un catálogo de comportamientos con efectos de fácil identificación, como los que sintetizan el sinsentido del discutir por discutir o la persistencia en el tiempo del vulgar chismorreo (que se encarne en uno de los animales que tiene fama de gozar de mayor memoria resulta un divertido hallazgo).

A medida que avanzan sus poco más de siete minutos cobra especial protagonismo la relación que se entabla entre una mujer y un hombre; una micro-historia perfecta, en su relato de desarrollo gradual y alternativo al conjunto, para describir la magia del descubrimiento de tu pareja ideal y las dificultades para mantener la idílica armonía preliminar. La contraposición entre sexos y sus desacuerdos, representados a través del mundo de las palabras, ya componían la trama de fondo de los dos cortos previos de su autora, también sin diálogos: “Etuda Z Alba” (An etude from the album, 1987), donde dos letras son suficientes para escenificar todo un combate dialéctico (verlo aquí) y “Krízovka” (The crossword puzzle, 1989), que convierte un pasatiempo en el principal rival de una esposa (verlo aquí).

Entre sus personajes, en “Reci, reci, reci” cabría destacar dos recurrentes. Por un lado, el tímido camarero enamorado en silencio, que permitiría concluir el corto con dos refranes españoles: “no hay peor sordo que el que no quiere oír” o “a buen entendedor pocas palabras bastan”. Y por otro lado, el perro amarillo que va hurtando las consumiciones, que tantas interpretaciones ha generado, invitándote a que formules tu propia teoría (la respuesta de su creadora: leer el apartado de los comentarios).Reci_Reci_Reci_Michaela Pavlátová (02)

Reci_Reci_Reci_Michaela Pavlátová (03)Aunque aquí el sexo únicamente aparece como insinuación o imaginación, no dejará de ser un elemento precursor de las representaciones expresas y protagónicas de su autora en cortos posteriores como “Karneval zvirtat” (El carnaval de los animales, 2006), una lúdica e irreverente fiesta erótica con la excusa de la famosa suite del mismo nombre de Camille Saint-Saëns (verlo aquí) y “Tram” (Tranvía, 2012), en torno a las fantasías sexuales de una conductora de tranvía frente a su rutina laboral (tráiler aquí).

Este corto, siendo su tercer trabajo, contiene ya el sello de estilo de Pavlátová: un trazo sencillo y vibrante (que, junto con sus preferencias por ilustrar el sexo y su carácter de animadores independientes, nos recuerda al prolífico Bill Plympton), fondos casi inexistentes, personajes mayoritariamente en blanco y negro o monocromos en contraste con otros elementos a color y una banda sonora donde se combina la música con ruidos ambientales con fines dramáticos. Sobre la ausencia habitual en su obra animada (también ha dirigido un par de largometrajes de imagen real) de diálogos ha declarado que prefiere trabajar con onomatopeyas e iconografías para que así se perciban sus historias de forma más directa, sin barreras idiomáticas.

Pavlátová, que actualmente simultanea su actividad como animadora, ilustradora y docente, ha logrado numerosos reconocimientos y galardones internacionales, si bien “Reci, reci, reci” sigue siendo su obra más popular, merecedora, entre otras distinciones, de la nominación a los premios Óscar, del premio del público en el Festival Anima Mundi, del gran premio en el Festival de Montreal y de la Espiga de Oro en la Seminci.

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Imagen de “Esta podría ser yo” (This could be me)

Como complemento del corto reseñado, os recomiendo ver también la breve pieza de corte autobiográfico titulada “This could be me” (Esta podría ser yo, 1996), donde la autora nos introduce en su estudio de Praga: acceder desde aquí.

Es cierto que, con los ojos de hoy, una cafetería como la de “Reci, reci, reci” es casi impensable, invadidos todos los espacios con gente que se comunica virtualmente a través de dispositivos móviles, incluso a la vez que supuestamente atiende a sus acompañantes presenciales (como reflejé en aquel post Historias del Whatsapp, que recopilaba varios cortos sobre el tema), lo que no obsta para que siga manteniéndose como un reconocible escaparate de las relaciones humanas.

Concluyo dedicando esta publicación a mis estimados compañeros y compañeras del 53º Curso de Cinematografía de la UVA, con quienes tan gratas conversaciones en persona hemos compartido en torno al cine; entre ellas, las motivadas por cortos tan estimulantes como este.