Ana Asensio

.- El mar como cuerpo de agua que nos acoge. La amistad como cuerpo emocional que nos reconforta. Algo tan físico (y metafórico) como el mar y tan espiritual como la amistad será lo primero que se nos mostrará en Ciao Bambina, así como el propio mecanismo de rodar este corto, con parte del equipo alrededor, desvelando su origen: servir de registro de un momento esencial de la transición de género de Rafi. Su voz en off nos iniciará en la historia, en primera persona, contándonos su anhelo de meterse en el mar, sin binder, haciendo las paces consigo mismo. “¿Cómo estás?”, le pregunta su amiga Carolina, fuera de campo.

Este prólogo ya condensa, con total economía audiovisual, gran parte de la esencia de Ciao Bambina: el desafío de un íntimo deseo, la necesidad de expresarte para reconocerte y que te reconozcan, la amistad como apoyo vital, el cine como medio para compartir todo ello.

Las grabaciones audiovisuales son hoy algo tan común que cualquiera podemos documentar, con un simple móvil, lo que nos sucede en cada momento. Pero que terminen conformando un relato cargado de sentimiento ya es no es tan fácil. Ciao Bambina lo consigue partiendo de una premisa: una selección de instantes de una vivencia real grabada como testimonio activista.

Carolina Yuste y Afioco Gnecco se embarcaron en este viaje fílmico, como directores y personajes, en su propósito de visibilizar el costoso proceso personal del segundo en su paso de Rafaella a Rafi, sumando así en la construcción de referentes, tan importantes en el avance hacia una sociedad más plural y diversa. Porque Gnecco reconoce en la reveladora conversación con Yuste en el ecuador del corto, que esa falta de referentes condicionó su vida, tanto como esa mirada externa a la que amoldamos tantas veces la nuestra. «La teoría es muy fácil pero luego estás solo ante el espejo…», confiesa a su amiga Carolina. Una amistad que vertebra el relato y lo impulsa desde el acompañamiento. Porque en la conquista de la autoestima quienes nos rodean pueden jugar como una atmósfera que nos asfixie o nos dé alas.

Y si el acuerpamiento nos fortalece, esa energía afectiva puede redundar en otro acto tan esencial como el perdonarse, esto es, siguiendo su etimología latina, per-donare, darse el regalo de una liberación. En este caso, escenificado en una emotiva carta que Rafi dedica a su anterior Rafaella ante una serie de objetos que la representan. Una escena que, como otras del corto, transita entre lo expositivo, la recreación y el humor, en un cuidado equilibrio que se articula como una de sus grandes bazas.

No hay tanto lugar donde llegar como camino donde sentirte con comodidad. De ahí que con el arco narrativo mostrado de Rafi, volviendo al final a la voz en off del inicio ante el mar, podamos comprender que un, aparente, pequeño gesto contenga toda una conquista personal. Por ello, la reacción grupal se articulará como un cierre de intimismo tan hondo como ejemplar.

Ciao Bambina cuenta con nominación a mejor corto documental en la 39ª edición de los Premios Goya que se entregarán el sábado 8 de febrero de 2025. Con independencia del resultado, y ya recogidos otros reconocimientos como la Biznaga de Plata en el Festival de Málaga, su existencia ya resulta toda una valiosa manifestación de la masculinidad trans y, a la par, del cuestionamiento sobre la dualidad de géneros construida socialmente. Como sucedía en el corto (A)Normal, dirigido por Miguel Parra, a cuyo protagonista Víctor Viruta entrevisté en 2022 con ocasión del mismo, los «cuerpos en rebeldía» no lo tienen nada fácil, pero avanzamos en la ruta de que ello cambie. Que ambas tramas concluyan con un dorado atardecer y sendos abrazos, dejan abiertas sus historias a un futuro más cálido y humano.

Gnecco y Yuste nos ofrecerán una visión mucho más ampliada de todo ello en un largometraje cuyo rodaje ya iniciaron en 2024: Este cuerpo mío

Por de pronto, podemos disfrutar en Filmin de este corto que destila honestidad y que se despide con una dedicatoria que es toda una declaración de intenciones:

«A ti, que eres perfectx.

A lxs que buscan su metro cuadrado de paz.

Y a lxs que abren camino y sostienen».