Encantadora, bella, tierna y también un cuento que fue dura realidad, opiniones en torno a ‘La niña de la cabra’
Cada mirada es única. Por eso ver a través de otros ojos amplía nuestra percepción. De ahí que el cine funcione como espejo y, a la vez, como catalejo. Sus historias reverberan en nuestro interior en función de nuestra sensibilidad y experiencias, de la apertura de nuestra receptividad y de nuestra actitud ante lo revelado.
La niña de la cabra desde su título apunta a la infancia, a la que nos retrotrae a través de una historia de amistad que enmarca una transformación. Como cambio de registro total parece ser este segundo largometraje de la cineasta y actriz madrileña Ana Asensio, que sorprendió con un brillante debut tras las cámaras (también al frente del guion y del elenco) rodado en Nueva York en 2017 con muy pocos medios: Most beautiful island, un perturbador thriller psicológico que se alzó con el Gran Premio del Jurado del Festival SXSW (Texas), entre otros reconocimientos. De él ya escribí con ocasión del ciclo “Mujeres rompiendo cadenas”, dado que su trama encajaba en su temática perfectamente. Y no, no lo destaqué por una mera coincidencia de nombres. Invito a quien no lo conozca a que lo descubra a través de Filmin, Prime Video o FlixOlé.
Estrenada en la sección oficial, fuera de concurso, del último Festival de cine de Málaga, La niña de la cabra llegó a las pantallas comerciales españolas el pasado 11 de abril, aventurándonos en una historia que, en su apuesta por el punto de vista de una niña de ocho años, a nadie dejará indiferente. Porque la infancia es territorio que todo el mundo hemos transitado. Y porque su elenco nos conduce por él como un creíble camino de baldosas amarillas; con unas encantadoras debutantes al frente, las menores Alessandra González y Juncal Fernández.
Caleidoscopio de miradas acerca de una mirada, nueve espectadoras nos comparten las impresiones y ecos que la película les ha provocado.
Patricia
‘La niña de la cabra’ es una película bella que nos muestra de una forma contemplativa y luminosa unos días decisivos en la vida de Elena, la niña protagonista, que harán que deje atrás el mundo de la infancia para empezar a construir su propia identidad.
La directora Ana Asensio firma una película magistral, que será, sin duda, una de las mejores de este 2025.
Gloria
Una mirada tierna a la España de los 80 a través de los ojos de la infancia. Un recurso de gran potencialidad didáctica para abordar en familia o con los alumnos en los institutos: la educación, la religión, las relaciones familiares, la muerte, los miedos, el feminismo, el clasismo, el racismo… de aquellos tiempos… ¿y de hoy? Una película intimista y primorosa que emociona. Muy recomendable. Claro que yo la he visto desde mis ojos de profesora…
Pilar
Muy buenas las interpretaciones de las dos niñas protagonistas: con los temores de Elena en sus preparativos de la primera comunión frente a la alegría y desparpajo de Serezade, la niña de la cabra, que descubre a Elena un universo desconocido.
María José
‘La niña de la cabra’ es una película que sumerge al espectador en una especie de fábula infantil que se desarrolla entre la realidad y la fantasía, combinando humor y drama. En este cuento, lo que destaca es la mirada inocente de la niña y cómo interpreta todo lo que le rodea.
Concha
Una película sensible a través de la historia de dos niñas enmarcada en el Madrid de finales de los pasados años ochenta y de sus tradiciones. El protagonismo recae en su amistad y en la capacidad de Elena de cuestionar el mundo que le rodea.
Una historia encantadora que no me importaría ver de nuevo.
Begoña
‘La niña de la cabra’ me ha gustado bastante. Sobre todo por su envoltorio de cuento, que sirve a la directora para, a través de la candidez de las niñas, hablarnos de las contradicciones y convencionalismos sociales y morales que conducen nuestra vida adulta y que transmitimos a la infancia.
Las niñas protagonistas, una joya.
Charo
Una película que ha sido capaz de transportarme a la infancia con sus miedos, sus decepciones y descubrimientos.
Esa niña especial, que pierde a su abuela, su primera muerte cercana, a la que no dejan que la vea, diciéndole que “es lo mejor” y, para que no se preocupe, que “la abuela está en el cielo, donde van las personas buenas”.
Esa preparación para la primera comunión: recibir el cuerpo y la sangre de Jesús; la confesión, el miedo al pecado, el demonio… Le asusta todo.
Por eso, al conocer a esa familia gitana y a esa niña a la que ve feliz con su cabra, se queda asombrada de su libertad y de su alegría.
Un cuento que fue una realidad, durante muchos años, de represión, discriminación y miedo.
Me hizo recordar tantas cosas que avergüenzan a varias generaciones… Fui a un colegio de monjas, donde unas niñas llevábamos uniforme y en el recreo jugábamos felices, mientras, a otra hora, salían al mismo recreo otro grupo de niñas. Las llamábamos “las niñas pobres”. No llevaban uniforme y no podían estar con el resto de niñas. Al mismo tiempo, leíamos vidas de santos, en las que el amor al prójimo era lo importante. Afortunadamente, hace tiempo que esto ya no ocurre.
Lo dicho, Ana Asensio, a través de Elena, me hizo recordar los miedos a lo diferente y las injusticias a las que nos conducía incluso la propia educación.
Por todo ello la película, aunque quizás nunca sea de culto, me parece muy recomendable.
Gracias por la experiencia.
Marta
Te reconoces en la mirada de la protagonista de ‘La niña de la cabra’. Conectas con ese halo de desconcierto que envuelve a la infancia.
Mercedes
Me parece un largometraje delicioso.
Resaltaría la empatía de la protagonista, Elena, con todo su entorno, algo poco habitual en una niña de su edad; empatía, por ejemplo, con el sufrimiento de los demás, como vemos ya en la escena con su compañera de colegio Eugenia, que ha perdido a su madre. Empatía que deberíamos potenciar, pues es un sentimiento que nos aproxima a los demás y nos permite valorar de otro modo tanto el dolor como la felicidad.
También destacaría cómo la película da un zasca a los prejuicios de cierta sociedad con el diferente, en este caso en relación con la etnia gitana.
Resumiendo, mi enhorabuena a la directora, a la que auguro un exitoso camino tras las cámaras.
Nuestro profundo agradecimiento a la amabilidad y disposición de Patricia, Gloria, Pilar, María José, Concha, Begoña, Charo, Marta y Mercedes por participar en esta publicación.