Oliver Laxe y su ‘Sirat’ museístico: bailar para no naufragar
.- Adentrarse en HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera, la intervención artística de Oliver Laxe en torno a Sirat, es, a la vez, resonancia y nuevo umbral: puede complementar la película o recibirse como personal experiencia sensorial.
Para muchos, como presencié en el Museo Reina Sofía, resulta una propuesta estéril: entran, miran y se van en un instante, sin detenerse apenas, con gesto de extrañeza o indiferencia, como quien se ve interpelado por un sinsentido.
Nosotras entramos de otro modo: con el recuerdo vivo de una odisea, la del padre (Sergi López) que busca a su hija entre la vibración de una rave y acaba encontrando la herida profunda de la pérdida. Un encuentro inesperado que vuelve el dolor en travesía, aquietada en el amparo de la complicidad de seres libres desarraigados. Y como única guía, una música atronadora que, cual brújula invisible, los conduce hacia lo más hondo, o quizás más trascendental, de sí mismos.
Un exorcismo sonoro, tan inefable como incomprendido.
Materialmente, HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera, consta de dos salas. La primera, en penumbra, la preside una pirámide de altavoces del entorno de las rave que se alza como un tótem. Su vibración constante, potente, repetitiva, te invita a bailar, ser cuerpo en movimiento, o al contrario, simplemente escuchar en la quietud contemplativa del dejarse envolver y disolver…
Todo como un anticipo de la siguiente sala, con una triple proyección donde el tiempo (unos 15 minutos en bucle) se despliega del alba al crepúsculo, enmarcado en un sol abrasador en un paraje desértico. Allí se te confronta con ese padre sufriente, huérfano de hijos, junto a sus tres compañeros: danzantes sin parar, náufragos sostenidos por su particular océano sonoro en mitad de la aparente nada…
El subtítulo de la obra, Bailad como si nadie os viera, proviene de un verso de Rūmī (1207–1273), místico y erudito persa cuya obra y práctica exploraron la trascendencia y la disolución del yo en la divinidad a través de la música, la danza, la poesía y el rezo. En consonancia con ello, el conjunto de la pieza de Laxe, fusionado con el trabajo sonoro de Kangding Ray, busca una experiencia física, sensorial y sinestésica.
Una instalación concebida por Laxe específicamente para el Museo Reina Sofía, disponible hasta el 20 de abril en su Edificio Sabatini, Espacio 1.
Gracias, Anu. Si no has visto todavía esta intervención artística, de verdad que sumergirte en ella, con ánimo de fundirte en su ritmo, suma a la experiencia fílmica de «Sirat» 😉
Maravilloso 🫶🏼
Gracias, Anu. Si no has visto todavía esta intervención artística, de verdad que sumergirte en ella, con ánimo de fundirte en su ritmo, suma a la experiencia fílmica de «Sirat» 😉