La familia escogida: ‘La luz que imaginamos’
Pilar Oncina
.- Cuando Prabha (Kani Kusruti) recibe de regalo una arrocera sin remitente, lo único que logra descifrar su joven compañera de piso Anu (Divya Prabha) es que está “fabricada en Alemania”, donde vive su marido, al que no ha visto, y del que no ha sabido nada en más de un año. La arrocera es un pequeño electrodoméstico que no está al alcance de todos, por lo que simboliza el estatus de una familia; sin embargo, Prabha aún no tiene familia, por lo que se siente desconcertada al recibirlo.
Prabha trabaja de enfermera en un hospital de Bombay, la ciudad portuaria con mayor número de habitantes de la India y entre las cinco más pobladas del mundo, con más de 14 millones de personas llegadas no solo de todo el país, sino de los países vecinos en busca de mejores oportunidades laborales. En este contexto, la directora Payal Kapadia, original de Bombay, quería poner de manifiesto la contradicción de esa defensa patriarcal de la familia tradicional india de la arrocera frente a la enorme soledad en la que realmente viven estos emigrantes, pese a estar rodeados de millones de personas. Algo que ella misma ha visto a lo largo de su vida, especialmente entre las mujeres de su entorno.
Precisamente, las soledades de tres mujeres bien distintas vertebrarán su relato. Por un lado, la de la citada Prabha, que parece haber aceptado con resignación su destino de casada sin marido, sintiendo envidia por su joven amiga Anu. Ésta, por su lado, mantiene a escondidas su relación con el joven musulmán Shiaz (Hridhu Haroon), en la convicción de que no será aceptado por su familia y a la espera de decidir si rebelarse contra ella, porque no cree en la convención social de que “las cosas son así y hay que aceptarlas”. Por último, seguiremos a Parvaty (Chhaya Kadam), la cocinera del hospital que sufrirá un desahucio provocado por las monstruosas construcciones de nuevos rascacielos promovidos, paradójicamente, para cubrir las necesidades habitacionales de la ciudad.
La directora india buscó financiación para éste su primer largo de ficción en Europa, quedando así patente que su película es formalmente más del gusto internacional contemporáneo que del autóctono indio. No olvidemos que la India posee una audiencia enorme y un ecosistema propio de realización de películas, por lo que realmente no necesitan una plataforma occidental para el mismo. Finalmente, Kapadia obtuvo reconocimiento a su empeño, alzándose con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2024, festival en el que no se había programado una película india en competición desde hacía 30 años.
La luz a la que hace referencia el título del filme es un personaje más del mismo, explicando Kapadia que “durante el Monzón, la época de lluvia, la luz de Bombay es de un gris azulado que no te permite saber qué hora es, porque la luz es siempre la misma. La lluvia no es fría, se siente calor y se suda mucho, formando un sentimiento claustrofóbico que quería que sintieran también los personajes”. Queda reflejada en la primera parte de la película donde todo es azul: los uniformes de las enfermeras protagonistas, las feas lonas de plástico que cubren la enorme cantidad de edificios en obras, los vagones de los trenes que llevan a trabajar a sus protagonistas… Sin embargo, en la segunda parte, saliendo de la urbe, al dirigirse hacia la costa, esos colores se tornan más nítidos, más naranjas y amarillos, se abre el cielo y el esplendor y la grandeza de la naturaleza toman la pantalla influyendo en el estado de ánimo de las protagonistas. La lluvia del principio contrasta ahora con el agua de la superficie del mar, que se extiende hasta el horizonte. En paralelo, la puesta en escena también se diferenciará según el momento de la historia: marcada en la primera parte por escenas más breves, en entornos pequeños, con predominio de primeros planos y paisajes “internos” de las protagonistas, frente a escenas más largas y en lugares abiertos en la segunda, con la exposición de sus deseos más latentes.
Como parte de su atmósfera, la música de marcado carácter electrónico mezclada con los característicos ruidos urbanos, envolverá cómodamente la trama del particular viaje vital de sus tres mujeres cuidadoras, a las que acompañaremos en el fortalecimiento de su amistad y en su encuentro final hacia la familia ideal: la familia escogida.