– No todo es político (Jean)

– Por supuesto que lo es (Viv)

Blue Jean_Catorce_Cine Queer

Tener un lugar en el mundo, contar con referentes. El cine queer nació para disolver fronteras y prejuicios sociales y dinamitar los dispositivos heterocentristas de la mirada. Y festivales como Zinentiendo, Muestra Internacional de Cine LGTBQI organizada por el Colectivo Towanda, se erigen en escaparates de primera para demostrar que visibilizar la diversidad de orientaciones, de afectos y de deseos, forma y transforma la realidad.

Filmoteca Zaragoza-Sala-Zinentiendo 2023

En su XVIII edición de este año, a lo largo de mayo ha ofrecido en Zaragoza, en la Filmoteca y en el Centro de Historias, una amplia selección de títulos, continuando las proyecciones en los próximos meses en sus otras sedes a lo largo de Aragón. De ellos, como botón de muestra, destacaremos dos, un largometraje y un cortometraje, dos rostros de una misma moneda: la atmósfera que debes enfrentar si te desmarcas de la convención.

Blue Jean-Film Directed by Georgia Oakley-2022

BLUE JEAN

En su presentación de Blue Jean en la Filmoteca, Ana Delgado en representación de la Muestra Internacional de Cine realizado por Mujeres-Zaragoza, arrancó con unas palabras que parecían de otra época: “Queremos quitar la bandera gay. La orientación sexual de cada uno en su casa y en su cama”. Pero no, fueron dichas por un portavoz de Vox en 2019.

Zinentiendo 2023-Presentación Blue Jean

Mapi Gracia Galán, organizadora de Zinentiendo, presentando a Ana Delgado

Zinentiendo 2023-Presentación Blue Jean

Ana Delgado, en representación de la Muestra Internacional de Cine realizado por Mujeres-Zaragoza, presentando Blue Jean

Ello conectaba directamente con el contenido del debut en el largometraje de la británica Georgia Oakley, que nació en 1988, el año que el gobierno de Margaret Thatcher aprobó la Sección 28, una nueva cláusula legal que prohibía “la promoción de la homosexualidad” por parte de las autoridades locales, impidiendo que quienes trabajaban en la enseñanza y en otros servicios públicos pudieran normalizar la existencia de la homosexualidad. Cláusula que no fue derogada hasta 2003, y que Oakley reconoce que, cuando la descubrió, le sirvió de inspiración para escribir Blue Jean. Una historia que aborda cómo su protagonista, la joven Jean, profesora de educación física en una escuela secundaria, interioriza ese discurso homófobo y todavía se repliega más silenciando su relación sentimental con Viv, que vive con libertad su orientación sexual formando parte de una cooperativa de mujeres activistas lesbianas.Blue Jean-Directed by Georgia Oakley-2022

La cineasta, que entrevistó a numerosas docentes que ejercieron en aquellos años, quiso abordar el tema de la homofobia interiorizada, cómo insta a un “yo” performativo de comportamientos plurales según el entorno, a la par que buscó recuperar la memoria de tantas profesionales que sufrieron el estigma que quería infligirles la Sección 28. Para ello, más allá de marcar las tintas en un contexto sociopolítico que supuso un retroceso en el ambiente progresista que respiraba la Gran Bretaña de finales de los 80, parte de la trama íntima de Jean para significar cómo el continuo bombardeo en los medios de comunicación, en los discursos políticos, en los murales de las calles, puede generar un estado de ansiedad e inseguridad que inste a rearmarizarte por miedo a las consecuencias. Un estado en el que cualquier mirada, de tu vecina de enfrente, de tu colega de colegio, de tu supervisora laboral, puede sentirse como un juicio inquisitivo que te derive al abismo.

Aunque el título de la película remita a la canción homónima de David Bowie (con quien Jean comparte punto de androginia y look de la época), realmente juega con los blue jeans como prenda usual de la protagonista y con la tristeza que la impregna en el frágil equilibrio de su vida compartimentada entre su trabajo y su esfera más privada. Y que la narración arranque con Jean tiñéndose el pelo frente a un espejo que la fragmenta, no deja de ser uno de los muchos detalles de cuidada puesta en escena que nos reflejan su dicotomía interior. Porque Jean, cuya actitud y vestuario cambia ostensiblemente según se mueva en su faceta laboral o en la nocturna con su novia Viv, no ha resuelto todavía afrontar abiertamente su identidad sexual (a mitad de trama se apuntará su matrimonio fallido), cuando el anuncio de aprobación de la Sección 28 sumado a la llegada al colegio de una nueva alumna que la descubra en un local de ambiente, multiplique su miedo al rechazo y a perder su trabajo.

«Can anyone tell me what Fight-or-Flight means?» (¿Puede alguien decirme qué significa “luchar o huir”?) pregunta Jean a sus alumnas en su entrenamiento deportivo. Una expresión usada en psicología en relación a las diferentes reacciones ante una situación de peligro, intrínsecamente vinculada a la forma en cómo abordan su relación de pareja Jean y Viv, la segunda claramente concienciada de que “lo personal es político” (frase popularizada por un ensayo de Carol Hanisch titulado así y publicado en 1970). Frente a la armadura en la que se encierra Jean, el mundo que representa Viv, interpretado con vivacidad y determinación por Kerrie Hayes, es la parte visible de un ambiente activista, orgulloso y celebrante de su diferencia, que le sirve de perfecto contrapunto, concretado en una comunidad abierta y acogedora, como cuando llega la vulnerable Lois (Lucy Halliday), nueva alumna de Jean, que sufre bullying en su colegio. Y aunque la subtrama de Lois y Siobhan (Lydia Page), otra alumna de Jean de crueles intenciones, quede demasiado funcional en el conjunto, cumplirá su papel de servir como detonante del conflicto de la profesora ante su segmentada vida.Blue Jean-Georgia Oakley-2022

La cámara, sutil, con suavidad, se alejará o acercará a Jean en los momentos en que esta más siente la disrupción con su entorno laboral. Con una inconmensurable Rosy McEwen encarnando a Jean, transmitiendo su fragilidad en un rostro que es un sinfín de estados anímicos, primará su punto de vista en la narración, en un casi permanente estado de incomodidad y de incertidumbre; de ahí que cuando se atreva por primera vez a revelar quién es su pareja, la risa y el llanto se confundan en una comprensible intensidad de sentimientos ante un expresar que supone toda una liberación (unos caballos como metáfora).

Con un predominio de gama de azules y una tonalidad cromática desvaída que acompañarán el carrusel emotivo de Jean, esta fotografía, responsabilidad de Victor Seguin, unida al rodaje en 16 mm para aportarle una textura granulosa, compondrán una opción visual perfecta para parecer una película original de los años 80. Si a ello le sumamos una banda sonora donde se alternan con fluidez los temas incidentales y suaves de Chris Roe, con varios de los éxitos pop de entonces (Blue Monday, de New Order; Melodies of love, de Pink Rhythm, o Music and Lights, de Imagination), la envoltura acústica aportará una afortunada capa dramática al conjunto.

Con un final que es un nuevo comienzo, Blue Jean resulta un poderoso y conmovedor retrato sobre la aceptación y la valentía. La valentía de ser sin máscaras y sin miedos en tiempos convulsos, contra vientos y mareas.

Blue Jean se estrenó en 2022 en el Festival de Venecia, en su sección independiente y paralela Giornate degli autori, donde obtuvo el premio del público, alzándose también con cuatro premios del Cine Independiente Británico (British Independent Film Awards-BIFA): mejor interpretación protagonista (Rosy McEwen), mejor interpretación secundaria (Kerrie Hayes), mejor guionista debutante (Georgia Oakley) y mejor casting. En España consiguió el año pasado el premio del público de la sección Historias Extraordinarias del Festival de Sevilla, así como dicho premio más los correspondientes a mejor película y mejor guion en LesGaiCineMad.

A partir del 7 de julio estará disponible en Filmin.

Catorce-Corto-Daniel Sánchez López-Cosmic Productions

CATORCE

Si Blue Jean parte de un entorno hostil para su personaje principal, Catorce podría presumirse que, ambientada en la España actual, encontrará un entorno más favorable para su pareja protagonista: Lara y Roque, dos adolescentes queer que viven en un pueblo de interior, vitalistas y alegres en la celebración de su amistad. Pero la realidad será bien distinta: Roque sufrirá insultos y rechazo por su expresiva forma de ser; Lara será también insultada y abandonada por su novio por no acceder a sus deseos.

En el acto primero, que discurre en la habitación de Lara, entre primeros planos y colores cálidos, descubriremos la inocente complicidad que le une a Roque, divirtiéndose juntos y compartiendo supuestos destinos amorosos. Más allá de este entorno de confianza y seguro, en el acto segundo que sigue solo a Roque, veremos como tanto en el exterior de la calle (con un insulto lanzado a su paso) como en la comida familiar, su comportamiento será cuestionado, resultando un hallazgo que la cámara se enfoque en él, dejando fuera de campo a los artífices de la reprimenda. Y en el acto tercero, centrado en Lara, un desencuentro en campo abierto ejemplificará nuevamente las disparidades que provoca ser fiel a lo que quieres (y el tráfico de fondo, lo hostil que puede resultar seguir tu camino). Si bien el desenlace volverá a ser un canto a la amistad, en estructura circular con el prólogo del filme (un recorrido en moto en orientación de plano opuesta), que servirá para ilustrar, en sentido literal y metafórico, cómo Lara conduce, por fin, en su tránsito adolescente. Una adolescencia, unos catorce años, donde el pequeño microcosmos íntimo que ambos cohabitan (véase el dibujo del cartel) ya se verá sometido a las primeras pruebas disonantes de parte de su entorno. Nadie dijo que crecer fuera fácil.

Daniel Sánchez López (Tomelloso, 1990), Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid, formado en Dirección en la European Film College (EFC) de Dinamarca y en Producción en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de Cuba, tras fundar en la capital alemana Cosmic Productions, con Catorce sigue la senda, iniciada con otros cortos y con el largometraje Boy meets boy (con ecos de Before sunrise y Weekend), de un cine queer que visibilice desde historias cercanas. Rodado el verano pasado en su localidad manchega natal, con Catorce, que dirige y escribe, logra en un, en apariencia, sencillo corto de poco más de doce minutos, revelar, sin estridencias y en tres momentos enmarcados de cotidianidad, la homofobia y misoginia que perviven en una sociedad de supuesto pleno respeto, jurídico y de facto, por la orientación sexual y la manifestación de género. Y lo narrará contando con la extraordinaria espontaneidad que transmiten sus dos jóvenes intérpretes: Lorena Pozo (Lara) y Vicente Cano (Roque), debutantes ante las cámaras.

Daniel Sánchez López, Lorena Pozo y Vicente Cano-Equipo de Catorce

Daniel Sánchez López junto a sus jóvenes protagonistas, Lorena Pozo y Vicente Cano

El director se desplazó expresamente a Zaragoza desde Berlín, donde reside, para presentar por primera vez Catorce en el marco de un festival. Le acompañaron Lorena Pozo y Vicente Cano, que demostraron que esa autenticidad que desprenden en la pantalla surge de una naturalidad y humor contagiosos, ganándose a todo el público asistente al coloquio posterior a su proyección en la Filmoteca.

Daniel Sánchez López, Vicente Cano y Lorena Pozo-Catorce

Dos momento del animado coloquio del cortometraje Catorce

Por su parte, Daniel Sánchez López reconoció que sufrió bullying y que su cine forma parte de su activismo, encuadrándose Catorce dentro del proyecto de educación afectivo-sexual para la prevención de la Lgtbifobia promovido por la Fundación Ceres. Precisamente Zinentiendo programó también este corto en su sección Zinenteens, planteada como sesiones de educación para la diversidad afectivosexual mediante cortometrajes a concertar a través de Centros educativos.

Ello ratifica el esencial papel de muestras como esta, acogiendo propuestas de difícil distribución en pantallas comerciales y cuya divulgación no solo es una apuesta artística, sino también didáctica y sensibilizadora.

La conquista de los derechos no asegura su mantenimiento. La involución puede esperar a la vuelta de la esquina. Y si no, que se lo digan a las mujeres de Afganistán o a distopías, terriblemente familiares, como El cuento de la criada (los ejemplos serían innumerables). El reconocimiento de los derechos para las personas LGTBQI ha sufrido esa deriva en función de los vientos políticos.

La nueva canción de Fangoria-Paulina Rubio, titulada Mi decisión (accede aquí), enarbola la soberanía sobre tu propia vida: Déjate de opiniones / Déjate de lecciones / Muchas gracias pero no / Yo no necesito permiso / No quiero tu bendición / Ya soy lo que siempre juré / que sería, sin condición / Ni más ni menos / Ni cielo ni infierno / Mi decisión.

Una letra que puede leerse en clave de revisitación de I am what I am, tema original del musical de Broadway (luego adaptado al cine) La cage aux folles, que se convirtió en todo un himno de autodeterminación en la voz de Gloria Gaynor: No quiero alabanza / No quiero compasión / Es hora de abrir tu armario / La vida no vale la pena / hasta que puedas decir / soy lo que soy (íntegro aquí)

Un canto a la defensa de la esencia personal, y una llamada al respeto a la diversidad por orientación sexual, identidad o expresión de género. Pues cuantas más amenazas se ciernan, cuantas más nubes negras se formen, más será necesario reafirmarse en la naturalidad, belleza y riqueza que aporta el arco iris. Como acto de existencia, como acto de resistencia.