– Fue el primer japonés nominado al Oscar a mejor director, adelantándose a Akira Kurosawa. Artista multidisciplinar, en su obra influyeron Buñuel, Dalí, Goya, Picasso y Gaudí, del que filmó un poético documental. El libro de Antonio Santos examina, por primera vez, su legado en diálogo con todas las artes que cultivó 
– Editado por Shangrila, este sábado 24 de mayo el autor impartirá una charla de presentación del libro en la tienda zaragozana La ventana indiscreta

Nacido en Tokio, Hiroshi Teshigahara (1927-2001) fue uno de los artistas japoneses más singulares de la segunda mitad del siglo XX. Destacó en numerosas especialidades, siempre con el objetivo de enlazar tradición y modernidad, oriente y occidente, el ayer con el hoy, lo real con lo onírico.

Como cineasta realizó veintidós películas, en su mayoría cortos y documentales. Ocho fueron largometrajes, entre los que destaca uno de los títulos japoneses de referencia en los años 60: La mujer de la arena (Suna no onna, 1963), que logró un reconocimiento internacional inmediato. Así, en 1964 obtuvo el Premio Especial del Jurado a la Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cannes. También fue candidata al Oscar a la Mejor película extranjera de aquel año, y el mismo Teshigahara fue nominado por ella al Oscar al mejor director, siendo el primer cineasta japonés en conseguir tal distinción. Hoy, esta historia sobre un entomólogo que, en busca de un raro tipo de escarabajo queda atrapado en un pozo de arena con una extraña mujer, se alza como una película de culto, que Andrei Tarkovski consideraba una de sus predilectas.

Entre su filmografía bastante poco difundida en España, el otro título posiblemente más conocido sea El rostro ajeno (Tanin no kao, 1966), un perturbador drama psicológico con tintes fantásticos que remite fílmicamente a Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, Georges Franju, 1960) y a Plan diabólico (Seconds, John Frankenheimer, 1966).  

Fotogramas del largometraje La mujer de la arena

En «Jardines de piedra. Hiroshi Teshigahara. Cine, roca y bambú» (Shangrila Ediciones, Colección Trayectos, 2024), Antonio Santos analiza minuciosamente toda la carrera cinematográfica de Teshigahara, subrayando sus huellas, influencias y vínculos, tanto con artistas japoneses como con otros de todas las partes del mundo. En el caso de España, con nombres como Goya, Dalí, Picasso y Gaudí. La admiración por este último le llevó incluso a realizar el documental Antonio Gaudí (1984): «un ensayo sobre cómo filmar la arquitectura o un poema cinematográfico», según Santos. 

El Doctor en Historia del Arte, profesor universitario y escritor Antonio Santos, es uno de los mayores especialistas de España en directores japoneses, como ya lo ha demostrado con sus monografías «Kenji Mizoguchi» (Cátedra, 1993), «Yasujiro Ozu: Elogio del silencio» (Cátedra, 2005), «En torno a Noriko: Primavera tardía, Principios de verano, Cuentos de Tokio» (Filmoteca de Valencia, 2010) y «Ozu: Tiempo de cine» (Tokio: Texnai, 2014), además de un gran conocedor y divulgador de nuestro hidalgo más universal, con libros como «El sueño imposible: aventuras cinematográficas de don Quijote y Sancho» (Fundación Botín, 2006), «Barataria, la imaginada: el ideal utópico de don Quijote y Sancho» (Centro de Estudios Cervantinos; Universidad de Cantabria, 2008). 

Con este nuevo libro corrobora su enfoque ensayístico enmarcado en una visión holística, al proponernos un continuo diálogo entre las diversas expresiones artísticas. Una mirada especialmente oportuna para abordar al cosmopolita, inquieto y multifacético artista y humanista que fue Teshigahara, que aunó lo ancestral con la vanguardia. Ya que el núcleo de su actividad se centró en especialidades tradicionales japonesas: el ikebana o arte japonés de arreglo floral (del que fue gran maestro y referente), la cerámica, la caligrafía, la jardinería y el bambú, sin olvidar el arte del té. Además de dedicarse al cine, teatro y ópera.

El citado libro se propone, por primera vez, examinar la obra del artista nipón en su conjunto, cuya vocación cinematográfica vino determinada por la capacidad del cine como fusión de las artes, como arte total.

Artista sin fronteras ni límites, pues como señala Santos: «fuera cual fuera la especialidad a la que se dedicara, la obra de Teshigahara está impregnada siempre de un espíritu libre y de un ánimo inquisitivo y explorador que busca romper moldes, abrir caminos. Un artista que conoce bien la tradición, pero que aspira a superarla porque, como aseguró, no puedes limitarte a adorar a los clásicos»

El sábado 24 de mayo de 2025, a las 19 horas, en la tienda de cine La ventana indiscreta (calle San Lorenzo, 12-16, Zaragoza) Antonio Santos nos presentará su nuevo libro en una charla audiovisual especialmente reveladora. Con entrada libre hasta completar aforo.

Tendré el placer de introducir su intervención por segunda vez en la capital aragonesa, pues ya pude acompañarle en la presentación en Zaragoza de «Tiempos de ninguna edad. Distopía y cine» (Cátedra, 2019), que tuvo lugar hace justo 6 años, el sábado 18 de mayo de 2019, también en la tienda especializada La ventana indiscreta.  En aquel evento el público, que llenó el local, pudo disfrutar con la erudición, originalidad y cordialidad con la que Santos avanzó los contenidos de su ensayo. El próximo sábado 24 de mayo quien asista a esta presentación no solo comprobará la gran capacidad comunicativa que caracteriza a este escritor e investigador, también cabe anticipar que se impregnará de admiración por el japonés Teshigahara, cuyo talento aunando diversas disciplinas, tradición y modernidad, resulta todo un ejemplo de arte integrador e inspirador.

Para finalizar, como anticipo de su contenido, el sumario íntegro del libro: