Saint-Martial es uno de los protagonistas de la película Misericordia. Un pueblo típico francés que, como tantos otros, se ha terminado quedando sin bares y sin panadería. Un pueblo, de esos tan queridos por los directores galos, aparentemente real, pero un tanto enigmático, entre otras razones, porque, salvo a los personajes del elenco, nunca vemos al resto de habitantes, excepto de manera desdibujada en los planos de un entierro con el que comienza la película. Un pueblo cuyas casas tienen las puertas abiertas, de forma que todos entran en todas partes, y en cuyos comedores de mantel de cuadros (recuerden que no hay bares) la media docena de protagonistas se toma el aperitivo de pastis o saborea tortillas caseras de setas.

Setas recogidas en el vecino bosque. Un bosque fotografiado con precisión expresionista por la meticulosa Claire Mathon, responsable, entre otras, de la fotografía de Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019). Acorde con la trama, la paleta que utiliza aquí la fotógrafa se mueve entre los dorados amarillos de las hojas de roble, entremezcladas con otoñales ocres, o el marrón de las colmenillas y las gotas de lluvia que dejan adivinar el ocasional rojo de la sangre. 

Dirigida por Alain Guiraudie sobre la base de su novela “Rabalaïre” (2021), la película comienza con el retorno de Jérémie (Félix Kysyl), un panadero en paro, al lugar que le vio nacer. La demora sine die de la lógica marcha que debería producirse tras el sepelio al que ha acudido, desatará una serie de reacciones, entre intrigantes y desconcertantes, acerca de las intenciones que tendría para postergar su partida.

La acepción de la palabra Rabalaïre, término en lengua occitana, aporta la clave para comprender la conducta nómada de Jérémie, ya que se refiere a una persona errabunda que va de un lugar a otro. El caso es que el retornado, que no se termina de marchar, desatará la pasión y anhelo soterrados, en diferentes y sutiles niveles, de la mayoría de los personajes que interactúan con él.

Como ya sucediera en anteriores filmes del director, Un héroe anónimo (2022) y, sobre todo, la muy inquietante El desconocido del lago (2013), un amasijo de situaciones sobrevenidas (que motivan que la mente vague entre Buñuel y Chabrol, pasando por Fernández-Flórez), darán pie a todo tipo de reflexiones y divagaciones sobre la muerte y el deseo. Lo que vuelve más atrayente a Misericordia es el deletreo de unos personajes, a los cuales nos parece terminar conociendo, cuyo pasado es dejado a nuestra libre elección y conjeturas, aunque Guiraudie, muy hábilmente, irá sembrando una serie de señuelos e insinuaciones que resultarán, o no, siendo verdad: la viuda del panadero del que se celebra el funeral, excompañeros o amigos de la infancia del okupa Jérémie (como el violento hijo de la viuda u otro huraño joven), una pareja de gendarmes de lo más peculiar compuesta por policía con tablas y jovencita avezada en proceso de aprendizaje, pero, sobre todo, el ubicuo cura de la localidad, de enigmáticas frases («hacen falta más crímenes sin explicar en nuestras vidas”), serán los encargados de arrancarnos a partes iguales la cavilación y la sonrisa.

Guiraudie brilla en la paradoja, la excentricidad, la socarronería y el dominio de la elipsis en una comedia negrísima cuyos planos destilan un onirismo propio, como si las imágenes noctámbulas de los cuadros de Paul Delvaux se hubieran trasladado de sus pétreas y neoclásicas explanadas a las escalinatas rurales empinadas de este pueblo de la Auvernia.

Ficha técnica

Francia, España y Portugal, 2024

Título original: Miséricorde

Dirección y guion: Alain Guiraudie

Reparto: Félix Kysyl, Catherine Frot, Jean-Baptiste Durand, Jacques Develay, David Ayala, Sege Richard, Tatiana Spivakova, Salomé Lopes

Fotografía: Claire Mathon

Montaje: Jean-Christophe Hym 

Música: Marc Verdaguer

Compañías: CG Cinéma, Scala Films, ARTE France Cinéma, Andergraun Films, Rosa Filmes. Distribuidora: Karma Films

Duración: 102 minutos

Disponible en Filmin el 4 de julio de 2025